De cómo acabó sus días el cocodrilo que aterró a
Medina de Rioseco, convirtiéndose en cocodrilo de caramelo.
Cuenta la leyenda que este caimán derruía por la
noche todo lo que se construía por el día y que causaba estragos en todos los cultivos ubicados cerca del
río. Los habitantes tenían que capturar a ese reptil, pero nadie se atrevía a hacerlo, hasta que un preso condenado pidió la libertad a cambio de
cazar al animal.
Según cuentan las leyendas, el preso utilizó
espejos ante los que el animal quedó paralizado al verse reflejado, momento que utilizó el preso para asestarle una lanzada que provocó su muerte.
Lo que vemos en la
foto es una réplica del cocodrilo que se conserva en la
iglesia de
Santa María.