El paso fue encargado a Andrés de Olivares Pesquera, en 1673, por la cofradía de la Quinta Angustia. El artista hizo las figuras de
Cristo, Longinos a
caballo, María, María Magdalena,
San Juan y mozo. Las
esculturas no gustaron al cabildo por lo que encargaron a Francisco Diez de Tudanca la valoración y posterior reforma en 1675. Olivares, por su parte, fue denunciado por el cabildo de la cofradía y obligado a realizar varias modificaciones en el paso. Tudanca únicamente añadió un soldado al conjunto. Tampoco agradó a los hermanos por lo que se contrata a Tomás de
Sierra, en 1696, para que aligere, de forma a las piezas, sustituya a la
Virgen María, María Magdalena y a San Juan, y añada a la composición, fuera de contrato, otro sayón.