Centenarias cofradías que mantienen desde el siglo XVI una profunda devoción a los pasos procesionales que, cada año, los cofrades portan a hombros por las estrechas
calles riosecanas.
Esculturas de madera que a golpe de gubia tallaron grandes maestros de la imaginería castellana como Rodrigo de
León, Pedro de Bolduque, Mateo Enríquez o Tomás de
Sierra.