NOS IBAMOS A LA ESCUELA
Eran fechas del otoño, cuando la lluvia regresa,
los niños todos contentos nos íbamos a la escuela,
dicen que los años marcan y que la niñez no pesa,
mientras la mente si piensa que el tiempo no te consuela.
Eran fechas que volaban los gorriones en las eras
entre las serias miradas de algunas tristes esperas.
los niños fuimos gritando por las queridas aceras
la vida se fue pasando soñando con primaveras.
Las miradas a la Torre que siempre la vi muy bella,
el tiempo dicen que corre, aunque mires una estrella.
bajamos entre sonrisas soñando la tarde aquella
que vimos llegar las brisas al compás de una centella.
Aquellas frías mañanas que las nieblas se presentan
algunas fueron profanas y vimos cómo se ausentan.
Hablaban de las campanas que sonaban más en fiestas,
algunas palabras vanas las llevamos siempre a cuestas.
La escuela como testigo son recuerdos que se quedan,
jamás noté ver castigo ni sentir si allí te enredan.
Dicen que la vida pasa, y vemos que el tiempo vuela,
y que todo se traspasa de aquel tiempo de la escuela.
Prepara los libros niño, mira que el tiempo se vuela,
que no te falte el cariño de una madre cuando es buena.
mañana puede ser tarde mira que la clase espera,
y no puedes ver en balde el trabajo de la escuela.
Con la mirada en el cielo cuando los fríos regresan,
habrá que mirar al suelo que a veces los libros pesan.
Eran tiempos de penumbra más las madres siempre besan,
en los hogares se alumbra muchas y grandes sorpresas.
G X Cantalapiedra, 13 – 10 – 2026. RECORDANDO MI INFANCIA EN LA SECA.
Eran fechas del otoño, cuando la lluvia regresa,
los niños todos contentos nos íbamos a la escuela,
dicen que los años marcan y que la niñez no pesa,
mientras la mente si piensa que el tiempo no te consuela.
Eran fechas que volaban los gorriones en las eras
entre las serias miradas de algunas tristes esperas.
los niños fuimos gritando por las queridas aceras
la vida se fue pasando soñando con primaveras.
Las miradas a la Torre que siempre la vi muy bella,
el tiempo dicen que corre, aunque mires una estrella.
bajamos entre sonrisas soñando la tarde aquella
que vimos llegar las brisas al compás de una centella.
Aquellas frías mañanas que las nieblas se presentan
algunas fueron profanas y vimos cómo se ausentan.
Hablaban de las campanas que sonaban más en fiestas,
algunas palabras vanas las llevamos siempre a cuestas.
La escuela como testigo son recuerdos que se quedan,
jamás noté ver castigo ni sentir si allí te enredan.
Dicen que la vida pasa, y vemos que el tiempo vuela,
y que todo se traspasa de aquel tiempo de la escuela.
Prepara los libros niño, mira que el tiempo se vuela,
que no te falte el cariño de una madre cuando es buena.
mañana puede ser tarde mira que la clase espera,
y no puedes ver en balde el trabajo de la escuela.
Con la mirada en el cielo cuando los fríos regresan,
habrá que mirar al suelo que a veces los libros pesan.
Eran tiempos de penumbra más las madres siempre besan,
en los hogares se alumbra muchas y grandes sorpresas.
G X Cantalapiedra, 13 – 10 – 2026. RECORDANDO MI INFANCIA EN LA SECA.