LA SECA: AQUELLA NIÑA QUE QUERIA SER POETÍSA...

AQUELLA NIÑA QUE QUERIA SER POETÍSA
Esta historia que parecía imposible, se hizo cuento o fabula, pero fue una realidad en aquellos años de hace un siglo, La niña tenía en su casa un libro de las cien mejores poesías de la Lengua española, o castellana, sus padres no querían que ella se hiciera aficionada a leer en dicho libro, Más la niña a escondidas incluso cuando los padres trabajaban en su huerto, ella se aprovechaba de leer algunos poemas de dicho libro. La niña pensaba que existían pocas mujeres que fueran poetisas, solo Carolina Coronado, Santa Teresa de Jesús, y algún poema más sin mucho recorrido, La niña en la soledad de su desván, era capaz de poder escribir sus pensamientos sin límites, hasta que un buen día su padre subió al desván, y se percató de que allí tenía su hija el escritorio en una camilla vieja, El padre se cabreo mucho, su madre la llamó loca, más su abuela que vivía en la casa de al lado, la dijo a su nieta. “No pares de escribir, no seas nunca analfabeta, solo la insistencia te harán ser feliz. No precisas ser un Lope de Vega o Calderón de la Barca, con que sepas escribir ya es un éxito”. Aquella primavera se hicieron las fiestas de la primavera, y su colegio digamos sus compañeras todas recitarían unos versos de aquella época, La niña aprendió de memoria todos los poemas allí recitados, sus padres al enterarse la dijeron. “Tienes muchos pájaros en tu cabeza, pero tu memoria supera a todas esas niñas que van contigo al colegio”. Un siglo después un hijo de esa niña tenía 51, libros registrados en la propiedad intelectual, de Madrid, su Madre desde el cielo le acompañaba en sus horas de soledad. Donde sus versos corrían por el mundo,
G X Cantalapiedra. 7 – 10- 2026.