LA SECA: CUENTAN ALGUNAS LEYENDAS...

CUENTAN ALGUNAS LEYENDAS
Cuentan algunos ancianos, que existía una familia que estaba pasando miseria, vivía en la Calle de Carraescobar, esa Calle de casas de adobe, y que fue toda abandonada en los años de 1960, luego años después el Ayuntamiento de La Seca dono o vendió su terreno para construir casas nuevas, como está en la actualidad, años antes esa calle tuvo su historia, de allí salieron la familia de, Jorge Cantalapiedra. En el año de 1918, camino de Francia, y años después se fueron sus habitantes camino del País Vasco y otras ciudades, esa calle tenía aspecto tercermundista, sus últimos habitantes eligieron el salir de aquel entorno como fuera, fue una calle fantasma, alguien me contó que una de esas familias se marchó con un burro y sus aguaderas encima, donde se llevaba todo su pasado sobre aquel animal, sin comentar donde sería su destino, eran tiempos de penumbra, con falta de trabajo, incluso aunque hubiera habido trabajo, este entonces era muy mal remunerado, y la necesidad obligaba a salir donde hiciera falta, para poder vivir dignamente, Cuantos emigrantes se vieron obligados a salir adelante, para no verse en la hambruna diaria, solo pensando en sus hijos que pudieran ser personas libres, con una educación que allí no pudieron tener, ahora cuando paso por esa calle de La Seca, se me vienen a mis recuerdos aquellos tiempos de una vida muy miserable, no se fueron de aquel Valle a buscar la fiesta, ni mucho menos a terminar en la Resistencia francesa, se fueron buscando una vida de trabajo digna, donde el ser humano fuera respetado y pudiera caminar sin sobresaltos, fueron los emigrantes forzosos, que lograron la mayoría vivir dignamente, no simples aventureros del caballo y la pistola, como parece que fue el 0este americano. G X Cantalapiedra. 5 – 10 – 2026.