LA SECA: AQUEL HOMBRE LLAMADO SATURIO...

AQUEL HOMBRE LLAMADO SATURIO
Este hombre con casi noventa años se encontraba en su casa del lugar donde nació, sus fuerzas iban menguando, y en sus madrugadas castellanas, se veía solo, su esposa hacia cierto tiempo que había fallecido, en sus momentos de pensar en su futuro, veía que lo mejor sería morir en su vivienda, y pronto habló con su sobrina si la interesaba atenderle, y que la dejaría sus bienes para ella, cosa que así sucedió, el hombre notaba día a día que su cuerpo no respondía, que sus piernas le fallaban, y cuando caminaba cerca de su domicilio, le costaba trabajo el llegar allí, En sus madrugadas de soledades castellanas, de vez en cuando pensaba que habría sido de él, si se hubiera ido al asilo, llamado residencia, estaría todo el tiempo sin nadie que me dijera nada, comería y bebería con gente extraña, y no podría tener la buena idea de tomar café de puchero, seria un juguete roto, además no me hubiera adaptado a esa forma de vida, que te hacen levantar a una hora, comer siempre en un lugar extraña, y sin poder protestar si algo no te gustaba, El hombre en su cama se levantaba a las doce, y escuchaba el sonido de la campana de esa tierra donde nació, trabajo se enamoró y estaba dispuesto a decir a la vida hasta siempre, cuando le llegará su hora, Saturio no se rindió nunca, era un castellano con raíces de sus generaciones anteriores, en ese lugar, y aunque muchas personas se habían marchado a la ciudad, el con su pequeña labranza supo salir adelante, y guardar algún dinero para su vejez, en ese momento Saturio sintió en la noche la voz de su esposa ya fallecida, él pensaba que le avisaba para que la fuera a buscar, más en su mente luchaba por entenderlo, es imposible que ella me llame, estoy aquí muy bien y sin apuros económicos, Pocos días después una neumonía le dejó a Saturio sin fuerza, sin dudar pensaba que la voz de su esposa tenía mucho que ver con aquella enfermedad entonces incurable, en la cama le comentó a su sobrina, cuando estaba agonizando. “Esto se acaba, mis fuerzas se niegan a seguir, todo lo que tengo trátalo de mantener, yo pude vivir toda mi vida de esas fincas agrícolas que me dieron de comer, se feliz y disfruta la vida a tu manera, que nadie te la quiera maltratar, G X Cantalapiedra. 25 – 9 – 2026.