LA SECA: HABIAN PASADO SESENTA Y DOS AÑOS...

HABIAN PASADO SESENTA Y DOS AÑOS
Aquellos amigos de la infancia, cada uno cogió su camino de la emigración forzosa, uno de ellos se marchó camino de Vascongadas, y una vez que paso el servicio militar se situó en Burgos ciudad, lugar de donde era su futura esposa, El otro amigo su camino fue distinto, y termino en Madrid, ciudad, tuvieron un tiempo que se comunicaban por carta, más el tiempo y los problemas les hicieron irse olvidando, Un día de esos raros, donde la jubilación les dio que pensar, parece que sin haberse comunicado nada, se encontraron en su tierra de nacimiento, Fue en su Bodega Cooperativa de vino, donde se miraron de frente, y se reconocieron, era algo imposible de esperar, los dos viejos amigos de juventud en su propia tierra, se abrazaron como cuando eran niños, ellos fueron al mismo colegio, tuvieron su niñez y juventud en esa tierra castellana, que como les decía su maestro, “Castilla cría hombres pero los gasta”, Fueron muchos años sin verse, sin saber si estaban vivos, sus ochenta y dos años de edad les habían hecho recapacitar, se preguntaron por su vida en pareja, todo había funcionado bien, sus amigos de aquellos años quedaban pocos, ya que algunos de ellos dejaron de existir, hablaron de aquella tarde de domingo en aquella Ermita Faro de su lugar de origen, se preguntaron si habían tenido los dos familia, incluso nietos, sus hijos estaban preparados con carreras universitarias, y sus nietos camino llevaban de ser personas preparadas para el futuro, Se dijeron que habría sido de nosotros si nos hubiéramos quedado aquí, seguro que hubiéramos sido esclavos de esta tierra, donde en aquellos años no se podía pensar en progresar, ni formarte como un humano que quiere seguir adelante, Los dos amigos tenían en mente aquella tarde de domingo cuando tenían dieciséis años, como pretendían seguir su vida lejos de aquella Ermita, donde algunos de ellos tenían pensado dejar sus cenizas en la propia cumbre. Los encuentros en esas edades solo sirven para comentar el pasado, y ver donde descansaran tus cenizas, el tiempo se va pasando, más las ideas siguen en la mente como si no hubiera pasado el tiempo, Muchos sueños de juventud los dos los cumplieron, más los nombres de sus admiradas amigas de entonces no desearon mentarlas, era mejor el olvido, que volver a recordarlas. G X Cantalapiedra. 19 – 9 – 2026.