LA SECA: CUANDO TOCABAN LLORANDO LAS CAMPANAS...

CUANDO TOCABAN LLORANDO LAS CAMPANAS
“Campanas de mi lugar, tú me quieres bien de veras, cantaste cuando nací, lloraras cuando me muera”.
Este poema que yo aprendí cuando tenía siete años, en el libro de. Leedme niñas, de Federico Torres, fue mi compañero de siempre, nunca se me olvido, incluso cuando me tocó siendo monaguillo, hacer sonar la Campanas de mi Villa de La Seca, al morir alguna persona, te decían si eran clamores, y que quien había fallecido, era un grito de sonido triste y lamentero, donde si la personas era joven se veía como un verdadero drama, al ser el difunto mayor era mucho más llevadero, se pensaba que por lo menos había llegado al final del recorrido, cosa normal, y si era un humano sin tener la mente despierta por enfermedad, parecía que su fallecimiento le quitaba el sufrimiento a él, y los demás que le cuidaban, Aquel sonido hubo muchas veces que le lleve encima, y a la vez ese poema que no se quien le escribió, En mi mente están los nombres de las campanas de mi villa, Campana María, Campana Zamorana, El Esquilón, y La Esquililla, Y tenía cada una su sonido, cuando moría un niño de los pequeños, era La Esquililla quien sobaba, solía ser mucho más en verano cuando yo fui niño, Hay sonidos que te acompañan toda tu vida, incluso estando en distintos lugares escuché sonidos de campanas, ninguno como el de mis campanas lasecanas, a veces escucho las campanas de La Catedral del Burgo de Osma, que tienen bellos sonidos, más los que tengo en mi mente grabados para siempre no los supera ninguna otra campana. Se ve que las cosas que vives de niño o joven las llevas para la eternidad en tu cerebro. G X Cantalapiedra, 11 – 8 – 2026.