EL HOSPITAL DE LA SECA DESAPARECIDO
Hace bastantes años que aquel buen edificio fue derribado, su ladrillos macizos se aprovecharon para dar buena imagen a los juzgados y Ayuntamiento de Medina del Campo, en la llamada Plaza Mayor. En ese edificio íbamos a pasar consulta al médico de entonces, Los utensilios que tenían habían sido donados por el Lasecano, Don Pedro Moyano, Catedrático de veterinaria de Zaragoza, y teniente alcalde de esa ciudad maña, incluso las andas y caja fúnebre lo dono dicho señor, que en su vida era amigo personal de Don Santiago Ramón y Cajal. Este hospital que a la vez tenía un corral grande, donde se encerraban a los novillos en la Fiestas de La Seca, eran el final del encierro por el campo. Dentro de dicho edificio existía una capilla muy bien construida, con diferentes imágenes religiosas. Y un pulpito logrado, y unos libros a los que yo tuve acceso siendo monaguillo, donde se podía leer en esos libros escritos a mano, con piel de cabra nombres de los antiguos pobladores de La Seca, cofrades de la Virgen del Carmen, y otros nombres donde aparecían muchas personas con mi apellido, Mi niñez fue algún día jugar al peón sobre su acera de cemento, y al lado estaban las eras del Señor Serapio Sanz, donde con malos balones o pelotas pasamos muchas horas disfrutando de aquel ambiente. Fueron muchos días y muchas tardes la que pasamos en su entorno, El último que tuvo allí vivienda era el sacristán. Pedro Cantalapiedra. Que emigro a Valladolid ciudad. G X Cantalapiedra. 30 – 7 – 2026.
Hace bastantes años que aquel buen edificio fue derribado, su ladrillos macizos se aprovecharon para dar buena imagen a los juzgados y Ayuntamiento de Medina del Campo, en la llamada Plaza Mayor. En ese edificio íbamos a pasar consulta al médico de entonces, Los utensilios que tenían habían sido donados por el Lasecano, Don Pedro Moyano, Catedrático de veterinaria de Zaragoza, y teniente alcalde de esa ciudad maña, incluso las andas y caja fúnebre lo dono dicho señor, que en su vida era amigo personal de Don Santiago Ramón y Cajal. Este hospital que a la vez tenía un corral grande, donde se encerraban a los novillos en la Fiestas de La Seca, eran el final del encierro por el campo. Dentro de dicho edificio existía una capilla muy bien construida, con diferentes imágenes religiosas. Y un pulpito logrado, y unos libros a los que yo tuve acceso siendo monaguillo, donde se podía leer en esos libros escritos a mano, con piel de cabra nombres de los antiguos pobladores de La Seca, cofrades de la Virgen del Carmen, y otros nombres donde aparecían muchas personas con mi apellido, Mi niñez fue algún día jugar al peón sobre su acera de cemento, y al lado estaban las eras del Señor Serapio Sanz, donde con malos balones o pelotas pasamos muchas horas disfrutando de aquel ambiente. Fueron muchos días y muchas tardes la que pasamos en su entorno, El último que tuvo allí vivienda era el sacristán. Pedro Cantalapiedra. Que emigro a Valladolid ciudad. G X Cantalapiedra. 30 – 7 – 2026.