AQUEL HOMBRE QUE VENÍA DE AZUFRAR
Aquel medio día con un calor sofocante, un hombre por La Poza de La Veguilla caminaba dando tumbos constantes, parece ser que le dejaron en un viñedo grande en lo que se llamaba La Cepa Alta, ese hombre se quedó con su azufradora, y su bocadillo de media mañana, pero su patrón no le dejó ni agua ni otro medio para volver a la Villa de La Seca. Se ve que intento terminar su trabajo, debiera de ser sobre la una de la tarde, y este hombre que era joven llamado Miguel, tendría veinte tres años entonces, ya que hace 71, años de aquel episodio, este hombre joven al ver un burro que iba en dirección contraria, con sus dos cuevanos sobre su albarda, y un chaval de diez años que llevaba a su padre y otro familiar la comida y una cantará de agua fresca, este hombre Miguel se tiro dando bandazos al burro del joven, para que si llevaba agua le diera un poco, cosa que el chaval se lo dio con agrado, este joven Miguel continuo su camino hasta la Villa, no tardo mucho tiempo en marcharse de nuestra tierra de nacimiento, No sé donde se marchó, es imposible saber el recorrido de tantos emigrantes forzosos que tuvo nuestra Villa, los días de después el chaval que le dio agua aquel medio día, siempre que Miguel le veía le decía, “Creo que me salvaste la vida, era un cadáver andando, aquel día de calor de primeros de agosto”.
Este hecho es verídico, y el nombre era verdadero. La Poza de la Veguilla tenia agua para las ovejas, pero si la bebías te marchabas de este mundo. G X Cantalapiedra. 11 – 7 – 2026.
Aquel medio día con un calor sofocante, un hombre por La Poza de La Veguilla caminaba dando tumbos constantes, parece ser que le dejaron en un viñedo grande en lo que se llamaba La Cepa Alta, ese hombre se quedó con su azufradora, y su bocadillo de media mañana, pero su patrón no le dejó ni agua ni otro medio para volver a la Villa de La Seca. Se ve que intento terminar su trabajo, debiera de ser sobre la una de la tarde, y este hombre que era joven llamado Miguel, tendría veinte tres años entonces, ya que hace 71, años de aquel episodio, este hombre joven al ver un burro que iba en dirección contraria, con sus dos cuevanos sobre su albarda, y un chaval de diez años que llevaba a su padre y otro familiar la comida y una cantará de agua fresca, este hombre Miguel se tiro dando bandazos al burro del joven, para que si llevaba agua le diera un poco, cosa que el chaval se lo dio con agrado, este joven Miguel continuo su camino hasta la Villa, no tardo mucho tiempo en marcharse de nuestra tierra de nacimiento, No sé donde se marchó, es imposible saber el recorrido de tantos emigrantes forzosos que tuvo nuestra Villa, los días de después el chaval que le dio agua aquel medio día, siempre que Miguel le veía le decía, “Creo que me salvaste la vida, era un cadáver andando, aquel día de calor de primeros de agosto”.
Este hecho es verídico, y el nombre era verdadero. La Poza de la Veguilla tenia agua para las ovejas, pero si la bebías te marchabas de este mundo. G X Cantalapiedra. 11 – 7 – 2026.