SE PERDIÓ EN LA NIEBLA
Aquel hombre que vivía en la ciudad de Valladolid, vino un día del mes de diciembre a cazar al termino de La Seca, hace ahora sesenta y ocho años, dejando su moto Guzzi, en aquel valle cerca de lo que era entonces el Cuartel de la Guardia Civil, cogió su escopeta sobre las diez de la mañana, y empezó su andadura por lo que se llamaba “El árbol Alto”, este hombre no conocía el terreno que pisaba, ni comprendía que a las doce y media de la mañana de su reloj de bolsillo, pudiera llegar la niebla que por allí se llama meona, este hombre aficionado a recorrer la provincia de Valladolid donde no hubiera cotos de caza, no pensaba que sería fácil el perderse, más aquella mañana fría y con la niebla que se volvía cerrada, no era legal el cazar, más intento seguir su camino hacia el norte, llegando a la Cañada Real, y siguiendo su recorrido termino en la Carretera entonces llamada Blanca, donde pensó que terminaría en La Seca, más se equivocó en aquel ambiente de niebla cerrada, llegando al pueblo de Serrada, donde intento hablar con algún vecino, que pronto le enseño el camino de la carretera de tierra, hoy llamada la directa desde Medina del Campo a Valladolid, seis kilometros con frio horroroso, sus pestañas blancas de la escarcha de la niebla, y su llegada a La Seca, con su morral vacío, no había conseguido cazar nada, Y su cuerpo estando abrigado notaba ese frío mesetario lleno de humedad, eran las cuatro y media de la tarde, cuando diviso su moto, estaba escarchada y medio helada, sin pensarlo ni un minuto, empujo a su moto para arrancar antes, y entre la niebla del Alto de San Roque desapareció camino de Valladolid. Donde a nadie contaría su peripecia, conociendo la niebla venida del Duero a medio día. G X Cantalapiedra. 7 – 7 - 2026
Aquel hombre que vivía en la ciudad de Valladolid, vino un día del mes de diciembre a cazar al termino de La Seca, hace ahora sesenta y ocho años, dejando su moto Guzzi, en aquel valle cerca de lo que era entonces el Cuartel de la Guardia Civil, cogió su escopeta sobre las diez de la mañana, y empezó su andadura por lo que se llamaba “El árbol Alto”, este hombre no conocía el terreno que pisaba, ni comprendía que a las doce y media de la mañana de su reloj de bolsillo, pudiera llegar la niebla que por allí se llama meona, este hombre aficionado a recorrer la provincia de Valladolid donde no hubiera cotos de caza, no pensaba que sería fácil el perderse, más aquella mañana fría y con la niebla que se volvía cerrada, no era legal el cazar, más intento seguir su camino hacia el norte, llegando a la Cañada Real, y siguiendo su recorrido termino en la Carretera entonces llamada Blanca, donde pensó que terminaría en La Seca, más se equivocó en aquel ambiente de niebla cerrada, llegando al pueblo de Serrada, donde intento hablar con algún vecino, que pronto le enseño el camino de la carretera de tierra, hoy llamada la directa desde Medina del Campo a Valladolid, seis kilometros con frio horroroso, sus pestañas blancas de la escarcha de la niebla, y su llegada a La Seca, con su morral vacío, no había conseguido cazar nada, Y su cuerpo estando abrigado notaba ese frío mesetario lleno de humedad, eran las cuatro y media de la tarde, cuando diviso su moto, estaba escarchada y medio helada, sin pensarlo ni un minuto, empujo a su moto para arrancar antes, y entre la niebla del Alto de San Roque desapareció camino de Valladolid. Donde a nadie contaría su peripecia, conociendo la niebla venida del Duero a medio día. G X Cantalapiedra. 7 – 7 - 2026