LAS TORMENTAS EN TIERRAS DE CASTILLA
Eran nubes tormentosas
por los campos castellanos,
nunca son horas dichosas
al ver los rayos profanos.
La tarde se puso oscura
con sus relámpagos bravos,
era ver esa diablura
donde no vimos halagos.
El pedrisco fue cayendo
y dejándonos sus rayos,
eran tiempos de ir fingiendo
mientras temblaban los tallos.
Los viñedos se calaban
en esos tiempos pasados,
sus labradores clamaban
al ver los tallos dañados.
Las tormentas tenebrosas
que no todas son en mayo,
nadie las siente dichosas
y más cuando aflora el rayo.
La sequía va brillando
en los días de verano,
con la tormenta azotando
cuando el cereal coge el grano.
Estas tormentas malditas
que suelen dejar sus daños,
dicen que sus truenos gritan
en muchos sufridos años.
Relámpagos maldecidos
por sus tan penosos pasos,
con rayos enloquecidos
que solo quieren fracasos.
G X Cantalapiedra.
4 – 7 – 2026.
Eran nubes tormentosas
por los campos castellanos,
nunca son horas dichosas
al ver los rayos profanos.
La tarde se puso oscura
con sus relámpagos bravos,
era ver esa diablura
donde no vimos halagos.
El pedrisco fue cayendo
y dejándonos sus rayos,
eran tiempos de ir fingiendo
mientras temblaban los tallos.
Los viñedos se calaban
en esos tiempos pasados,
sus labradores clamaban
al ver los tallos dañados.
Las tormentas tenebrosas
que no todas son en mayo,
nadie las siente dichosas
y más cuando aflora el rayo.
La sequía va brillando
en los días de verano,
con la tormenta azotando
cuando el cereal coge el grano.
Estas tormentas malditas
que suelen dejar sus daños,
dicen que sus truenos gritan
en muchos sufridos años.
Relámpagos maldecidos
por sus tan penosos pasos,
con rayos enloquecidos
que solo quieren fracasos.
G X Cantalapiedra.
4 – 7 – 2026.