EL CAMINO HONDO TENIA SU MONOLITO.
En La Seca existía un monolito en el Camino Hondo, era el recuerdo de una tormenta que un rayo mato a un pastor con varias ovejas y sus dos perros, Cada vez que lo pude leer, me impresionaba su fatalidad, mis mayores me enseñaron a no subir encima de los animales, cuando la tormenta amenazaba con rayos y truenos, que los animales no debieran de estar unidos por cadenas de hierro, ni otros metales, que las herraduras de esos burros mulas o caballos llamaban a los rayos, y que siempre debieran estar apartadas de carros con ruedas de radios y aros de hierro, todo en esos momentos puede ser peligroso, incluso meterse de bajo de un árbol, este pastor que un relámpago le dejó abrasado, fue un punto de sentir el miedo cuando las tormentas aparecían a eso de la tres y media de la tarde, La tormenta que destruyo la Cruz de La Granja, fue en el mes de junio a últimos, quizá el día de San Pedro, en aquel tiempo fue sobre las ocho y media a las nueve, que era casi de noche, y estábamos en el Bar el Último Suspiro, jugando al futbolín, la tormenta era seca, el cielo negro, y un viento desgarrado corría por las calles con sus hierbas secas arrastradas, no había baile en La Pista, era una de esas tormentas que caía alguna gota entre dicho viento, fue un domingo o festivo para olvidar, ya que esa Cruz de madera, fue respetada por la mayoría de las personas de esa Villa, y echada de menos hasta por los ateos, algunos católicos llegaron a decir, “dios nos castiga, no tenemos derecho a presumir de una Cruz en todo el alto”, que nunca más fue repuesta, y eso que ocurrió el año 1963, creo que así fue yo como testigo lo pude ver, Hay horas y casos que la memoria guarda lo que más te impacta en algún momento. Hubo cristianos que aquella Cruz les parecía al Monte Calvario, en las películas que he podido ver así se reflejan,
G X Cantalapiedra. 17 – 6 – 2026.
En La Seca existía un monolito en el Camino Hondo, era el recuerdo de una tormenta que un rayo mato a un pastor con varias ovejas y sus dos perros, Cada vez que lo pude leer, me impresionaba su fatalidad, mis mayores me enseñaron a no subir encima de los animales, cuando la tormenta amenazaba con rayos y truenos, que los animales no debieran de estar unidos por cadenas de hierro, ni otros metales, que las herraduras de esos burros mulas o caballos llamaban a los rayos, y que siempre debieran estar apartadas de carros con ruedas de radios y aros de hierro, todo en esos momentos puede ser peligroso, incluso meterse de bajo de un árbol, este pastor que un relámpago le dejó abrasado, fue un punto de sentir el miedo cuando las tormentas aparecían a eso de la tres y media de la tarde, La tormenta que destruyo la Cruz de La Granja, fue en el mes de junio a últimos, quizá el día de San Pedro, en aquel tiempo fue sobre las ocho y media a las nueve, que era casi de noche, y estábamos en el Bar el Último Suspiro, jugando al futbolín, la tormenta era seca, el cielo negro, y un viento desgarrado corría por las calles con sus hierbas secas arrastradas, no había baile en La Pista, era una de esas tormentas que caía alguna gota entre dicho viento, fue un domingo o festivo para olvidar, ya que esa Cruz de madera, fue respetada por la mayoría de las personas de esa Villa, y echada de menos hasta por los ateos, algunos católicos llegaron a decir, “dios nos castiga, no tenemos derecho a presumir de una Cruz en todo el alto”, que nunca más fue repuesta, y eso que ocurrió el año 1963, creo que así fue yo como testigo lo pude ver, Hay horas y casos que la memoria guarda lo que más te impacta en algún momento. Hubo cristianos que aquella Cruz les parecía al Monte Calvario, en las películas que he podido ver así se reflejan,
G X Cantalapiedra. 17 – 6 – 2026.