LA SECA: ¡DIOS MÍO QUE SOLOS SE QUEDAN LOS MUERTOS ¡...

¡DIOS MÍO QUE SOLOS SE QUEDAN LOS MUERTOS ¡
Nos dijo. Gustabo Adolfo Bécquer, en su Rimas y Leyendas, Esas y otras verdades que llevamos en el alma, Este poeta melancólico, casi siempre enfermo, debió de ver la muerte de cerca, ya que el mismo falleció muy joven, Nació en Sevilla el año1836, y falleció en Madrid en la Calle de Claudio Coello n, 25, el año 1870. Sus Rimas fueron vendidas como coplas por las calles y plazas de Madrid, después de estar descansando para la eternidad, su esposa Casta Esteban, se preocupó de poder imprimir sus escritos, y ser vendidos como coplas en esa época del romanticismo, Muchas veces lo piensas, “que solos se quedan los muertos.” Cuantos amigos y familiares se van quedando por el camino, y no puedes tratar de seguir viéndolos cuando te hacen falta, La Paz de los cementerios, que nunca me gustaron, ese aire que corre entre las tumbas siempre me puso nervioso, incluso cuando visito el Camposanto de mi Villa. La Seca, enseguida pienso en personas que conocí y estuve con ellas viviendo, y sin ponerlo en duda, se me viene a mi memoria esas rimas del poeta andaluz casado con una soriana, que al final de su matrimonio no reinaba la armonía. Cipreses con altos vuelos entre tumbas olvidadas, de poco valen consuelos en las noches marginadas. Las almas piden descanso para entender sus plegarias, comentan que ese remanso tiene consignas diarias. Las cenizas por el viento en el Alto de San Roque, para borrar sufrimiento, aunque no exista su toque.
G X Cantalapiedra. 15 – 6 – 2026.