LA SECA: TENIA CATORCE AÑOS Y FUIMOS A VILLALAR...

TENIA CATORCE AÑOS Y FUIMOS A VILLALAR
Eran años de apenas conocer alguna historia que te dejara sorprendido, era el 23, de abril del año mil novecientos cincuenta y pico, cuando cuatro amigos con nuestras bicicletas nos dirigimos hasta Villalar de Los Comuneros, fueron veinticinco kilometros, para llegar hasta allí, mi bicicleta era una marca Orbea, y fuimos por carreteras de tierra y de asfalto, Mis padres no sabían nada, ni lo llegaron a saber, fuimos los cuatro amigos sin decirle a nadie donde íbamos, de lo contrario seguro que hubiéramos recibido alguna bronca grande. Llegamos a dicho pueblo creo que era fiesta no regional como ahora si no domingo, nos dimos una pequeña vuelta hasta llegar a las eras, y pudimos ver ese monolito entonces medio olvidado, y volvimos con la misma prisa que llevamos hasta allí, nadie en mi casa se enteró, y en las casas de mis amigos tampoco. Solamente sabíamos esa historia por los nombres de algunas calles y plazoletas en La Seca. Y conocíamos las calles de Medina del Campo, principales que eran la de Padilla y Maldonado. Con ese conocimiento fuimos a ver cómo era Villalar, Un pueblo castellano rodeado de tierras sembradas de cereales, donde el páramo o las grandes llanuras se pierde el horizonte. Aunque esa aventura de aquel día la lleve para siempre en mi memoria. Hay cosas o travesuras que es mejor no contarlas a tus personas queridas, en esa edad donde la juventud te sale por tus poros, y lograr un recuerdo sin hacer daño a nadie es para tenerlo en cuenta, He pisado Villalar de Los Comuneros más veces, pero nunca he olvidado aquella tarde de domingo que me dejó la sensación de sentirme un castellano emigrante, Que los recuerdos no se vayan de nuestra memoria, y si algún día se van, que nos vayamos al otro mundo nosotros con ellos, Ese día me sentí más castellano, nunca lo he olvidado.
G X Cantalapiedra. 23 – 4 – 2026.