EN MI TIERRA CASTELLANA. LA SECA
Cuando piso por mi Villa
que es la tierra castellana,
toda su gente sencilla
tuvimos cultura humana.
Con pensamientos cristianos
anduvimos sus caminos,
respetando a los hermanos
sin querer ver caciquismos.
Con signos de cristianismo
que lo fuimos heredando,
no quisimos tremendismo
si te llegaba amargando.
Palabras que están presentes
en sus muchos emigrantes,
las mentes no están ausentes
ni olvidan ciertos instantes.
Esas llanuras inmensas
donde los vientos te azotan,
hicieron las horas tensas
y en la memoria nos flotan.
Rasos llenos de viñedos
que marcaron los destinos,
algunos fueron enredos
y otros lograron sus signos.
Con la memoria pensando
que la tierra no se olvida,
alguien llegará gritando
esta Villa fue elegida.
Atrás quedaron los mitos
con sus antiguas leyendas,
dicen que se escuchan gritos
en sus más preciosas sendas.
G X Cantalapiedra.
14 – 4 – 2026.
Cuando piso por mi Villa
que es la tierra castellana,
toda su gente sencilla
tuvimos cultura humana.
Con pensamientos cristianos
anduvimos sus caminos,
respetando a los hermanos
sin querer ver caciquismos.
Con signos de cristianismo
que lo fuimos heredando,
no quisimos tremendismo
si te llegaba amargando.
Palabras que están presentes
en sus muchos emigrantes,
las mentes no están ausentes
ni olvidan ciertos instantes.
Esas llanuras inmensas
donde los vientos te azotan,
hicieron las horas tensas
y en la memoria nos flotan.
Rasos llenos de viñedos
que marcaron los destinos,
algunos fueron enredos
y otros lograron sus signos.
Con la memoria pensando
que la tierra no se olvida,
alguien llegará gritando
esta Villa fue elegida.
Atrás quedaron los mitos
con sus antiguas leyendas,
dicen que se escuchan gritos
en sus más preciosas sendas.
G X Cantalapiedra.
14 – 4 – 2026.