REFRANES MALDITOS DE HACE AÑOS
Me contaron siendo un niño, que una señora con diez hijos, todos en esa edad de ser niños pequeños, algunas veces la preguntaban en época de vendimia y verano, si no iba a trabajar en las fincas con su marido y algún hijo pequeño que le acompañaba, y que la señora contestaba. “Cuando me case buen borriquillo compre”. Maldito refrán que en su caso esa señora lanzaba al viento, y que algunos vecinos se compadecían de su gran esfuerzo diario, viendo que estaba dando de mamar al hijo más pequeño, y agarrados a sus faldas llevaba otros dos hijos, Era una mentalidad de tener hijos para que fueran al cielo, Muy mal consejo de aquellos que no tenían que mantener y arropar a tantos hijos, y de vez en cuando soltaban esos consejos que creo que fueron terribles, ya que años después la mayoría de esos hijos que sufrieron desnutrición fueron emigrantes por el mundo, Esas familias numerosas como fue la mía, tuvo que salir de su tierra para buscar un futuro algo más digno y eficiente. Fueron muy pocos los que se quedaron en su lugar de nacimiento, y la mayoría nunca tuvo tantos hijos como sus padres, ya que las mujeres en aquel tiempo fueron esclavas de su propia familia, donde si querían comer todos días tenían que hacer milagros, o vivir de prestado, Por eso hay refranes que algunos seres humanos debieran de olvidarlos, y pensar que no todo en esta vida viene como el “mana”, del que nos hablaban en la Historia Sagrada de entonces, cuando el pueblo de Israel cruzaba el desierto, Hay refranes que mejor no escucharlos, ya que dejan mucho que desear y poco que enseñar. Hay refranes de la época de Jesucristo, como este que dice”. Con la vara que mides serás medido, y el que a Espada hiere a espada muere”. No todos refranes son verdaderos, según venga el tiempo se pueden aplicar.
G X Cantalapiedra. 8 – 3 – 2026.
Me contaron siendo un niño, que una señora con diez hijos, todos en esa edad de ser niños pequeños, algunas veces la preguntaban en época de vendimia y verano, si no iba a trabajar en las fincas con su marido y algún hijo pequeño que le acompañaba, y que la señora contestaba. “Cuando me case buen borriquillo compre”. Maldito refrán que en su caso esa señora lanzaba al viento, y que algunos vecinos se compadecían de su gran esfuerzo diario, viendo que estaba dando de mamar al hijo más pequeño, y agarrados a sus faldas llevaba otros dos hijos, Era una mentalidad de tener hijos para que fueran al cielo, Muy mal consejo de aquellos que no tenían que mantener y arropar a tantos hijos, y de vez en cuando soltaban esos consejos que creo que fueron terribles, ya que años después la mayoría de esos hijos que sufrieron desnutrición fueron emigrantes por el mundo, Esas familias numerosas como fue la mía, tuvo que salir de su tierra para buscar un futuro algo más digno y eficiente. Fueron muy pocos los que se quedaron en su lugar de nacimiento, y la mayoría nunca tuvo tantos hijos como sus padres, ya que las mujeres en aquel tiempo fueron esclavas de su propia familia, donde si querían comer todos días tenían que hacer milagros, o vivir de prestado, Por eso hay refranes que algunos seres humanos debieran de olvidarlos, y pensar que no todo en esta vida viene como el “mana”, del que nos hablaban en la Historia Sagrada de entonces, cuando el pueblo de Israel cruzaba el desierto, Hay refranes que mejor no escucharlos, ya que dejan mucho que desear y poco que enseñar. Hay refranes de la época de Jesucristo, como este que dice”. Con la vara que mides serás medido, y el que a Espada hiere a espada muere”. No todos refranes son verdaderos, según venga el tiempo se pueden aplicar.
G X Cantalapiedra. 8 – 3 – 2026.