CUANDO LOS NOMBRES PARECIAN NORMALES,
Eran años sin existir la televisión, que llegó a esa Villa con el Salón Parroquial, situado en donde es hoy la Cilla, fue una idea puesta en practica por el sacerdote de entonces, Don Félix Sicilio Pardo, en el año de 1959, que estuvo funcionando bien hasta aquel fatídico 3, de enero de 1961, Cuando el Ayuntamiento, con seis escuelas, cárcel, secretaria y biblioteca se incendiaron, dejando solo las paredes de dicho edificio, El Salón fue ocupado por el Ayuntamiento, y los socios del Salón Parroquial expulsados sin más, quedando fuera de aquel lugar de esparcimiento, con la protesta de aquella juventud que tratamos de sacar adelante aquel invento, Después de la protesta y de ser expulsados de la Casa del Párroco, fuimos admitidos en el Circulo de Labradores, que se empezó entonces a llamar Hogar del Productor, donde en su salón existían tres filas de mesas para jugar a diferentes juegos, Cada fila de esas mesas tenía sus acomodos, en la de la entrada éramos la juventud obrera quien la ocupaba, las mesas del centro eran para maestros, industriales y algún labrador autónomo, Y las que están junto a los balcones digamos que eran para los antiguos caciques, Tuvimos un maestro muy bueno dándonos clases por la noche a los jovenes, que se llamaba Don Jaime Montes Santamaria, Que después de la clase nos dirigíamos hasta ese local, donde dicho maestro decía en voz alta, rompamos el Muro de la Vergüenza de Berlín en este Círculo, Todos los jovenes de entonces, nunca cambiabas de fila, era un orgullo estar en la primera fila de la puerta de entrada, nuestras ideas y formas de pensar eran muy distintas a la de aquellos hombres cargados de tradiciones, y sobre todo que nos miraban por encima del hombro. Con mirada de poca empatía.
Allí hablábamos de nombres del término, como eran. La Poza La Veguilla, El Calvario Viejo, La Frontera, El Cuerno, Martín Sancho. El Infierno. Los Picones. Las Planas, Cuesta de Lutero, Camino de las Brujas, El Tomillar. Las Guijas, Valtarre. Camino de Los Perros. El Monte Pedroso. Cuatro Rayas. La Palomina. Los Tres Ojos. Valdiruelo. Cantarranas. Cuatro Caminos. Varrastrajuelo. Casa de Las Monjas. Las Sansares. Y otros nombres que recuerdo todavía y que eran importantes entonces. Eran típicos en aquellos años de televisión en Blanco y Negro. Aquella televisión era una Philis que costo 27, 000, pesetas, y que la pagamos las personas que fuimos de aquel Salón Parroquial, que todavía tengo aquel carné verde, con el número 30. G X Cantalapiedra. 5 – 3 – 2026.
Eran años sin existir la televisión, que llegó a esa Villa con el Salón Parroquial, situado en donde es hoy la Cilla, fue una idea puesta en practica por el sacerdote de entonces, Don Félix Sicilio Pardo, en el año de 1959, que estuvo funcionando bien hasta aquel fatídico 3, de enero de 1961, Cuando el Ayuntamiento, con seis escuelas, cárcel, secretaria y biblioteca se incendiaron, dejando solo las paredes de dicho edificio, El Salón fue ocupado por el Ayuntamiento, y los socios del Salón Parroquial expulsados sin más, quedando fuera de aquel lugar de esparcimiento, con la protesta de aquella juventud que tratamos de sacar adelante aquel invento, Después de la protesta y de ser expulsados de la Casa del Párroco, fuimos admitidos en el Circulo de Labradores, que se empezó entonces a llamar Hogar del Productor, donde en su salón existían tres filas de mesas para jugar a diferentes juegos, Cada fila de esas mesas tenía sus acomodos, en la de la entrada éramos la juventud obrera quien la ocupaba, las mesas del centro eran para maestros, industriales y algún labrador autónomo, Y las que están junto a los balcones digamos que eran para los antiguos caciques, Tuvimos un maestro muy bueno dándonos clases por la noche a los jovenes, que se llamaba Don Jaime Montes Santamaria, Que después de la clase nos dirigíamos hasta ese local, donde dicho maestro decía en voz alta, rompamos el Muro de la Vergüenza de Berlín en este Círculo, Todos los jovenes de entonces, nunca cambiabas de fila, era un orgullo estar en la primera fila de la puerta de entrada, nuestras ideas y formas de pensar eran muy distintas a la de aquellos hombres cargados de tradiciones, y sobre todo que nos miraban por encima del hombro. Con mirada de poca empatía.
Allí hablábamos de nombres del término, como eran. La Poza La Veguilla, El Calvario Viejo, La Frontera, El Cuerno, Martín Sancho. El Infierno. Los Picones. Las Planas, Cuesta de Lutero, Camino de las Brujas, El Tomillar. Las Guijas, Valtarre. Camino de Los Perros. El Monte Pedroso. Cuatro Rayas. La Palomina. Los Tres Ojos. Valdiruelo. Cantarranas. Cuatro Caminos. Varrastrajuelo. Casa de Las Monjas. Las Sansares. Y otros nombres que recuerdo todavía y que eran importantes entonces. Eran típicos en aquellos años de televisión en Blanco y Negro. Aquella televisión era una Philis que costo 27, 000, pesetas, y que la pagamos las personas que fuimos de aquel Salón Parroquial, que todavía tengo aquel carné verde, con el número 30. G X Cantalapiedra. 5 – 3 – 2026.