CUANDO LA MEMORIA NO FALLA
Ayer por la tarde hablando con una señora incluso mayor que yo, me comentaba cuando en la época del racionamiento se usaban aquellas cartillas del pan y el aceite, y aún recuerdo cómo mi madre apretaba a los torreznos contra la sartén para sacar su manteca, con la que después haría algún frito, y me acuerdo bien cuando en las panaderías guardabas cola para recoger el pan de tu cartilla familiar, donde te cortaban los cupones de esa semana, Incluso en el estanco llevabas aquella cartilla más pequeña que la del pan, para recoger el paquete de picado, y el librillo de zig zas. Y siempre en tu casa te sacaban a colación que se comía peor durante la guerra, y eso que estuvo en zona nacional siempre, Mi padre tenia sembrado garbanzos, y nunca faltaba aquella olla llena de ese cereal, con algún trozo de tocino para que tuviera mejor sabor, Aunque en mi lugar de nacimiento, los viernes los humanos más pobres hacían sus filas pidiendo limosna, sobre todo en las casas de los más pudientes, llevaban sus alforjas viejas remendadas, y lo que les daban iban echando a su bolsa, que quizá para ellos fue su salvación, ya que el hambre estaba casi siempre presente en algunos hogares, fueron años terribles, la maldita guerra incivil dejó a muchas familias hundidas, les faltaban personas que pudieran sacar adelante aquellos hijos huérfanos, que algunas veces se marcharon de su hogar buscando otra vida mucho más digna, y dejando atrás aquella miseria que tuvieron en su infancia, Siempre las guerras han traído muertes, desgracias, odio y rencores de por vida, Me imagino a los familiares de los muertos en estas guerras actuales, cómo deben de estar en su vida, que ya no podrá ser normal nunca. Esperemos que no vuelvan aquellas cartillas de color ropa de militar para poder comer, aunque solo fuera pan racionado, Eso sí quien manejaba dinero, usaba el estraperlo, que era mucho más caro, sin embargo, no sufría esa forma de pasar hambre, Maldigo todas las guerras, y a los negocios que en ellas existen con la sangre de los humanos muertos, Las conciencias de algunos dictadores del mundo no conocen la dignidad, ni tienen empatía con sus semejantes, Usan el poder y la fuerza para quitar libertades y anular la PAZ. G X Cantalapiedra. 4 – 3 - 2026.
Ayer por la tarde hablando con una señora incluso mayor que yo, me comentaba cuando en la época del racionamiento se usaban aquellas cartillas del pan y el aceite, y aún recuerdo cómo mi madre apretaba a los torreznos contra la sartén para sacar su manteca, con la que después haría algún frito, y me acuerdo bien cuando en las panaderías guardabas cola para recoger el pan de tu cartilla familiar, donde te cortaban los cupones de esa semana, Incluso en el estanco llevabas aquella cartilla más pequeña que la del pan, para recoger el paquete de picado, y el librillo de zig zas. Y siempre en tu casa te sacaban a colación que se comía peor durante la guerra, y eso que estuvo en zona nacional siempre, Mi padre tenia sembrado garbanzos, y nunca faltaba aquella olla llena de ese cereal, con algún trozo de tocino para que tuviera mejor sabor, Aunque en mi lugar de nacimiento, los viernes los humanos más pobres hacían sus filas pidiendo limosna, sobre todo en las casas de los más pudientes, llevaban sus alforjas viejas remendadas, y lo que les daban iban echando a su bolsa, que quizá para ellos fue su salvación, ya que el hambre estaba casi siempre presente en algunos hogares, fueron años terribles, la maldita guerra incivil dejó a muchas familias hundidas, les faltaban personas que pudieran sacar adelante aquellos hijos huérfanos, que algunas veces se marcharon de su hogar buscando otra vida mucho más digna, y dejando atrás aquella miseria que tuvieron en su infancia, Siempre las guerras han traído muertes, desgracias, odio y rencores de por vida, Me imagino a los familiares de los muertos en estas guerras actuales, cómo deben de estar en su vida, que ya no podrá ser normal nunca. Esperemos que no vuelvan aquellas cartillas de color ropa de militar para poder comer, aunque solo fuera pan racionado, Eso sí quien manejaba dinero, usaba el estraperlo, que era mucho más caro, sin embargo, no sufría esa forma de pasar hambre, Maldigo todas las guerras, y a los negocios que en ellas existen con la sangre de los humanos muertos, Las conciencias de algunos dictadores del mundo no conocen la dignidad, ni tienen empatía con sus semejantes, Usan el poder y la fuerza para quitar libertades y anular la PAZ. G X Cantalapiedra. 4 – 3 - 2026.