CUANDO EL AMOR SE VA ALEJANDO
Aquel hombre soltero y sin decidir su vida privada, soñando vida amorosa otra ruta el anhelaba, intento cambiar de vida con una mujer casada, se propusieron quererse y dejar atrás sus casas, la mujer muy decidida, su marido no la amaba, el hombre soltero la quería y mucho la respetaba, en la puerta de una ermita amor por siempre juraban, ella soñando caminos de libertad muy buscada, el hombre vivir su signo de una dura encrucijada. Se cogieron de las manos, los dos a la vez juraban, y fueron días de amores que muy pronto terminaban, El marido que se entera que su mujer es amada, intenta meterla miedo con la escopeta cargada, El hombre soltero piensa en su vida esclavizada, y quiere salir corriendo en una fría mañana, El marido se presenta gritando ya tengo caza, y el soltero va diciendo “Eres cazador de nada, no quieres a tu mujer y la tienes despreciada”. Con la escopeta de caza ve que cumple su amenaza, con la mirada amargada para poder dispararla, El soltero va pensando yo nunca quise ver armas, Más este marido infiel ni come ni goza nada, su esposa lleva sufriendo toda su vida casada. El miedo guarda la viña, y el marido no descansa, la sigue todos los días desde el mercado a su casa. El hombre soltero piensa es duro sentirla esclava, y este marido no quiere que rompa esa vida rara. Los días fueron pasando, los celos que siempre matan hacen fracasar los sueños de una vida deseada. En La Puerta de la Ermita, con su mente iluminada, el hombre soltero espera en la fría madrugada. Ella sigue prisionera, de su marido con armas, y el hombre soltero espera ver que otros pasos le llaman. El destino fue calvario de aquella pareja amada, solamente su diario buscó su senda encantada. G X Cantalapiedra.
Aquel hombre soltero y sin decidir su vida privada, soñando vida amorosa otra ruta el anhelaba, intento cambiar de vida con una mujer casada, se propusieron quererse y dejar atrás sus casas, la mujer muy decidida, su marido no la amaba, el hombre soltero la quería y mucho la respetaba, en la puerta de una ermita amor por siempre juraban, ella soñando caminos de libertad muy buscada, el hombre vivir su signo de una dura encrucijada. Se cogieron de las manos, los dos a la vez juraban, y fueron días de amores que muy pronto terminaban, El marido que se entera que su mujer es amada, intenta meterla miedo con la escopeta cargada, El hombre soltero piensa en su vida esclavizada, y quiere salir corriendo en una fría mañana, El marido se presenta gritando ya tengo caza, y el soltero va diciendo “Eres cazador de nada, no quieres a tu mujer y la tienes despreciada”. Con la escopeta de caza ve que cumple su amenaza, con la mirada amargada para poder dispararla, El soltero va pensando yo nunca quise ver armas, Más este marido infiel ni come ni goza nada, su esposa lleva sufriendo toda su vida casada. El miedo guarda la viña, y el marido no descansa, la sigue todos los días desde el mercado a su casa. El hombre soltero piensa es duro sentirla esclava, y este marido no quiere que rompa esa vida rara. Los días fueron pasando, los celos que siempre matan hacen fracasar los sueños de una vida deseada. En La Puerta de la Ermita, con su mente iluminada, el hombre soltero espera en la fría madrugada. Ella sigue prisionera, de su marido con armas, y el hombre soltero espera ver que otros pasos le llaman. El destino fue calvario de aquella pareja amada, solamente su diario buscó su senda encantada. G X Cantalapiedra.