CUANDO LOS CARROS DE LABRANZA ERAN PROTEGIDOS.
Hace ahora más de setenta años, que los carros de yugo o de varas eran protegidos, Ya que en ellos se transportaban las cosechas de uvas y de cereales, recuerdo en mi niñez que existían dos formas de llevar esos carros preparados para las cosechas, los llamados trasmallos y los de palos de puntas en las teleras de dichos carros, donde el llamado bálago o cereales atados iban camino de las eras. En la vendimia eran cestos de mimbre o serás de esparto las que viajaban a bordo hasta las bodegas, Los carros existían de mulas grandes acémilas, y los carros de burros más pequeños, todo tenia su encanto, sus ejes se les levantaba para engrasarles con grasa de cerdo, con una palanca de madera cómo si fuera un balancín grande. Sus frenos de zapata forrada de goma algunos carros tenían su manivela para frenar desde arriba, otros en forma de la llamada galga, se frenaban desde la parte de atrás del carro. Eran métodos antiguos, pero prácticos, en aquellos años de 1955, empezaron a fabricarse remolques, que podían llevar más peso encima, y algunos preparados para ser tirados o arrastrados por tractores, Los carros con sus ruedas de radios, llamadas de cultura romana. Fueron los que movieron todas la faenas agrícolas, siendo necesarios la mayoría de los días de trabajo, Carros que iban y volvían a Medina del Campo con mercancías y personas, ya que eran un medio de transporte en aquellos años, incluso a La Ciudad de Valladolid, antes de que existiera el coche de línea de La Regional. Con salida desde el Poniente. Hoy día deben de quedar muy pocos carros bien cuidados, se marcharon al olvido sin que las gentes les siguieran guardando debajo de sus sotechados o manojeras. Se habló del progreso agrícola. Ser el culpable de su desaparición. G X Cantalapiedra. 1 – 2 – 2026.
Hace ahora más de setenta años, que los carros de yugo o de varas eran protegidos, Ya que en ellos se transportaban las cosechas de uvas y de cereales, recuerdo en mi niñez que existían dos formas de llevar esos carros preparados para las cosechas, los llamados trasmallos y los de palos de puntas en las teleras de dichos carros, donde el llamado bálago o cereales atados iban camino de las eras. En la vendimia eran cestos de mimbre o serás de esparto las que viajaban a bordo hasta las bodegas, Los carros existían de mulas grandes acémilas, y los carros de burros más pequeños, todo tenia su encanto, sus ejes se les levantaba para engrasarles con grasa de cerdo, con una palanca de madera cómo si fuera un balancín grande. Sus frenos de zapata forrada de goma algunos carros tenían su manivela para frenar desde arriba, otros en forma de la llamada galga, se frenaban desde la parte de atrás del carro. Eran métodos antiguos, pero prácticos, en aquellos años de 1955, empezaron a fabricarse remolques, que podían llevar más peso encima, y algunos preparados para ser tirados o arrastrados por tractores, Los carros con sus ruedas de radios, llamadas de cultura romana. Fueron los que movieron todas la faenas agrícolas, siendo necesarios la mayoría de los días de trabajo, Carros que iban y volvían a Medina del Campo con mercancías y personas, ya que eran un medio de transporte en aquellos años, incluso a La Ciudad de Valladolid, antes de que existiera el coche de línea de La Regional. Con salida desde el Poniente. Hoy día deben de quedar muy pocos carros bien cuidados, se marcharon al olvido sin que las gentes les siguieran guardando debajo de sus sotechados o manojeras. Se habló del progreso agrícola. Ser el culpable de su desaparición. G X Cantalapiedra. 1 – 2 – 2026.