LA GRAMA NO DESCANSA NI EN INVIERNO.
Desde muy niño me comentaron, que la grama no descansa, y yo lo fui comprobando como su brotar espanta. Sobre sus fuertes raíces esta hierba se agiganta, y dicen que si trasluce el labrador se atraganta. En tierras llamadas fuertes crece con su fuerza insana, y ocupa los linderones de algunas formas extrañas. Otros tiempos sin tractores se intento quitar la grama, y fueron sueños imperfectos al ver que siempre se agranda, No precisa de cuidados, ni que se rieguen sus plantas, muchas veces los arados hicieron trasplantar sus ramas. En caminos del olvido donde apenas se labraba, la grama tuvo su tierra como fiera desbocada. Lo comieron los conejos, los burros lo idolatraban la grama tuvo de lejos verla limpia y muy lavada. Multiplicando sus daños nunca se vio liquidada, hubo muchos labradores que quisieron espantarla. Sus puntas que bajo tierra eran dulces que admiraban al comerlo muchos burros eran cuando rebuznaban. Brotando por todas partes incluso por las cañadas, donde pasaban ovejas sin sus raíces dañarlas. La grama como testigo de la tierra castellana, era como un mal castigo que a su finca la dañaba. Labradores que lucharon por quitarse de la grama, sobre su suelo encontraron raíces de aquella etapa. Las mielgas son sus amigas, en linderones y zanjas, ellas son cómo la alfalfa que no precisan crianzas. Hay que borrar a la grama para que la tierra sane, puede ser que no haya llama que anule sus grandes planes. Refranes de la grama, “Eres más malo que la grama”. “Si alguien te reclama mándale que coma grama”. “No sirve comentar planes, si existe grama a raudales”. G X Cantalapiedra. 15 – 1 – 2026
Desde muy niño me comentaron, que la grama no descansa, y yo lo fui comprobando como su brotar espanta. Sobre sus fuertes raíces esta hierba se agiganta, y dicen que si trasluce el labrador se atraganta. En tierras llamadas fuertes crece con su fuerza insana, y ocupa los linderones de algunas formas extrañas. Otros tiempos sin tractores se intento quitar la grama, y fueron sueños imperfectos al ver que siempre se agranda, No precisa de cuidados, ni que se rieguen sus plantas, muchas veces los arados hicieron trasplantar sus ramas. En caminos del olvido donde apenas se labraba, la grama tuvo su tierra como fiera desbocada. Lo comieron los conejos, los burros lo idolatraban la grama tuvo de lejos verla limpia y muy lavada. Multiplicando sus daños nunca se vio liquidada, hubo muchos labradores que quisieron espantarla. Sus puntas que bajo tierra eran dulces que admiraban al comerlo muchos burros eran cuando rebuznaban. Brotando por todas partes incluso por las cañadas, donde pasaban ovejas sin sus raíces dañarlas. La grama como testigo de la tierra castellana, era como un mal castigo que a su finca la dañaba. Labradores que lucharon por quitarse de la grama, sobre su suelo encontraron raíces de aquella etapa. Las mielgas son sus amigas, en linderones y zanjas, ellas son cómo la alfalfa que no precisan crianzas. Hay que borrar a la grama para que la tierra sane, puede ser que no haya llama que anule sus grandes planes. Refranes de la grama, “Eres más malo que la grama”. “Si alguien te reclama mándale que coma grama”. “No sirve comentar planes, si existe grama a raudales”. G X Cantalapiedra. 15 – 1 – 2026