LA SECA: AQUELLA NOCHE DE MIEDO...

AQUELLA NOCHE DE MIEDO
Aquel hombre labrador y propietario de viñas, siempre con pesadumbre en sus actos, aquella noche intento llegar a su viña, eran las doce de la noche de un día de principios de septiembre del año 1947, El hambre y el racionamiento eran cosas imposibles de olvidar, y su viña era visitada por el hambre de algunos humanos de su misma villa, que al hacerse de noche salian con sus alforjas a cuestas campo a través para llenarlas de uvas verdejas, que aguantaban en las casas hasta Navidades o Año nuevo sin problemas, Aquel hombre solitario vigilaba aquellos días sus viñas días antes de la vendimia, que era por el mes de octubre, más aquella noche su visita fue terrible, una tormenta se aproximaba por la zona sur, y este hombre presintió que había personas dentro de aquel viñedo robándole las uvas, que eran racimos pequeños y muy dulces, se ve que los ladrones le sintieron llegar a su viña, y encondidos detrás de las cepas, esperaban que se marchara de allí. La tormenta soltaba rayos que dejaba todo el entorno con una claridad momentánea absoluta, entonces los ladrones de uvas empezaron a tirarle piedras pequeñas, que parecían ir a darle en su cuerpo, la noche era tenebrosa, y el hombre aquel sintiendo las pedradas cerca tuvo miedo, y empezó a retroceder, en el camino sentía esos truenos fatales que le dejaban sordo, y los rayos que iluminaban todo aquel campo de viñas verdejas. Era una época de miedo por todo lo que se movía, nadie sabia quien era el hambriento que iba a robar uvas, aunque las viñas más cercanas eran vigiladas en esa época del año, por venir personas de fuera en bicicletas a robar uvas por las noches, viajando por los caminos de tierra para no ser vistos, Aquel hombre dueño de varias viñas estuvo expuesto a recibir una pedrada, pudiendo ser grabe su consecuencia, Al llegar a su casa sobre la una de la madrugada su esposa le preguntaba cómo le había ido en su paseo nocturno, El hombre medio vencido por el cansancio y la tormenta que le dejó calado, contestaba. esta vida es un asco, y el hambre no espera a mañana. Habrá que tener paciencia en esta vida y salud para aguantar tanta necesidad. G X Cantalapiedra.