LA SECA: LA LUNA ESTABA BRILLANDO...

LA LUNA ESTABA BRILLANDO
Antes que amanezca el día
debemos estar segando,
mi padre me lo decía
cuando estábamos cenando.
Noté cantar a los grillos,
entre brisas de calvario,
y recorrer con los trillos
parvas de siega a diario.
Era tan solo un chiquillo
trabajando por los campos,
La Luna dejaba brillo
entre canticos y llantos.
Sin ver llegar la alborada
fuimos siempre cabalgando,
cuando fue la madrugada
siempre estuvimos segando.
Hoy recuerdo aquellas fechas,
de trabajos a destajo,
algunas dejaron brechas
al pisar algún atajo.
Se van pasando los años
con sus fuertes singladuras,
por detrás quedan peldaños
que contienen amarguras.
Tierra de aquella Castilla
misionera y campesina,
que fueron gente sencilla
con la esperanza divina.
Las manos del campesino
están llenas de dureza,
cada cual en su destino
conoce su fortaleza.
Saber la historia pasada
tiene mucho de grandeza,
no tuve senda encantada
si no pasos de firmeza.
G X Cantalapiedra.