LA MEDICINA SOBRABA
El hombre lleno de penas
viendo su vida acabada,
intento romper cadenas
de su sombra machacada.
Entre tremendos dolores
con la memoria quebrada,
sin tener buenos amores
una sombra le aguardaba.
A las tres de la mañana
con un silencio de muerte,
en aquella noche vana
nunca pensaba en la suerte.
Los dolores aferrados
a su sentimiento humano,
sus pasos tan marginados
eran caminar en vano.
Sobre la cama pensando
en su futuro tremendo,
al cielo imploró rogando
lo duro de ir padeciendo.
Apretó fuerte sus manos,
sus labios enmudecieron,
con esos gestos humanos
hasta las dudas crecieron.
En su mente traslucían
unos pasos pasajeros,
que la guadaña traían
entre ruidos altaneros.
La Madre Naturaleza
con su poderío eterno,
le daban mucha nobleza
en aquel temido invierno.
Antes de la madrugada
la muerte puso su empeño,
quizá fue con la alborada
que dejó de ser su dueño.
Se acabaron los dolores,
terminando el sufrimiento
ya no recuerda las flores,
todo se fue con el viento.
G X Cantalapiedra.
El hombre lleno de penas
viendo su vida acabada,
intento romper cadenas
de su sombra machacada.
Entre tremendos dolores
con la memoria quebrada,
sin tener buenos amores
una sombra le aguardaba.
A las tres de la mañana
con un silencio de muerte,
en aquella noche vana
nunca pensaba en la suerte.
Los dolores aferrados
a su sentimiento humano,
sus pasos tan marginados
eran caminar en vano.
Sobre la cama pensando
en su futuro tremendo,
al cielo imploró rogando
lo duro de ir padeciendo.
Apretó fuerte sus manos,
sus labios enmudecieron,
con esos gestos humanos
hasta las dudas crecieron.
En su mente traslucían
unos pasos pasajeros,
que la guadaña traían
entre ruidos altaneros.
La Madre Naturaleza
con su poderío eterno,
le daban mucha nobleza
en aquel temido invierno.
Antes de la madrugada
la muerte puso su empeño,
quizá fue con la alborada
que dejó de ser su dueño.
Se acabaron los dolores,
terminando el sufrimiento
ya no recuerda las flores,
todo se fue con el viento.
G X Cantalapiedra.