AQUEL HOMBRE “EL AGUADOR”
Como venido con suerte, La Seca tuvo aguadores, que supieron siempre verte sin dejar de ser señores. El aguador por las calles, vendiendo con gran fortuna, supo sufrir los detalles bajo la luz de La Luna. En aquel Pozo Artesiano, logró bonita fortuna, luego dejaba en la mano el agua desde la cuna. El verano en Tierra Blanda, fue banquero solidario, llevando ropa de pana al segador con calvario. Cartas que llevo consigo de los muchos segadores, que no sufrieron castigo al verse trabajadores. El aguador con su carro y su burro caminando, entre tormentas y barro fue Tierra Blanda pisando. Atravesando Medina su zona la fue llevando, eran muchos jornaleros que le estaban esperando. Terminaron los oficios que tuvieron sus calvarios, fueron muchos sacrificios entre gestos solidarios. El aguador con su viña desde La Granja cuidando, El Camino de La Guija nunca le fue abandonando. Hombres que fueron honrados, a la vez de serviciales, sus oficios respetados fueron siempre muy normales. Apenas quedan recuerdos de aquellos hombres cabales, que pasaron sus infiernos en los caminos fatales. Sombras de viejas leyendas, burros con ciertos modales, que obedecieron las riendas sin tener sus mayorales. El Camino Rodilana, Ataquines y San Pablo, Gomeznarro y Onquilana, Fuentelsol con Lomoviejo. En Muriel de Zapardiel, donde fabricaban carros, era el terreno tan fiel que hasta se borraban barros. Segadores sin complejos, por esa tierras tan llanas, La Seca quedaba lejos y más si vas a Las Planas. Ya no quedan segadores, hoy es todo maquinaría, aquellos fuertes señores tuvieron lucha diaria. Quedan muy pocas personas de aquellas largas jornadas, hoy son otras esas zonas de aquellas horas marcadas. El aguador en silencio siempre fue persona honrada, nadie le llamaba necio al ver su etapa encantada. Un recuerdo aquellos hombres, que pisaron Tierra Blanda, hoy se olvidaron sus nombres con vida sacrificada. G X Cantalapiedra.
Como venido con suerte, La Seca tuvo aguadores, que supieron siempre verte sin dejar de ser señores. El aguador por las calles, vendiendo con gran fortuna, supo sufrir los detalles bajo la luz de La Luna. En aquel Pozo Artesiano, logró bonita fortuna, luego dejaba en la mano el agua desde la cuna. El verano en Tierra Blanda, fue banquero solidario, llevando ropa de pana al segador con calvario. Cartas que llevo consigo de los muchos segadores, que no sufrieron castigo al verse trabajadores. El aguador con su carro y su burro caminando, entre tormentas y barro fue Tierra Blanda pisando. Atravesando Medina su zona la fue llevando, eran muchos jornaleros que le estaban esperando. Terminaron los oficios que tuvieron sus calvarios, fueron muchos sacrificios entre gestos solidarios. El aguador con su viña desde La Granja cuidando, El Camino de La Guija nunca le fue abandonando. Hombres que fueron honrados, a la vez de serviciales, sus oficios respetados fueron siempre muy normales. Apenas quedan recuerdos de aquellos hombres cabales, que pasaron sus infiernos en los caminos fatales. Sombras de viejas leyendas, burros con ciertos modales, que obedecieron las riendas sin tener sus mayorales. El Camino Rodilana, Ataquines y San Pablo, Gomeznarro y Onquilana, Fuentelsol con Lomoviejo. En Muriel de Zapardiel, donde fabricaban carros, era el terreno tan fiel que hasta se borraban barros. Segadores sin complejos, por esa tierras tan llanas, La Seca quedaba lejos y más si vas a Las Planas. Ya no quedan segadores, hoy es todo maquinaría, aquellos fuertes señores tuvieron lucha diaria. Quedan muy pocas personas de aquellas largas jornadas, hoy son otras esas zonas de aquellas horas marcadas. El aguador en silencio siempre fue persona honrada, nadie le llamaba necio al ver su etapa encantada. Un recuerdo aquellos hombres, que pisaron Tierra Blanda, hoy se olvidaron sus nombres con vida sacrificada. G X Cantalapiedra.