LA SECA: AQUELLA NOCHE LE ANIMO EL DIABLO...

AQUELLA NOCHE LE ANIMO EL DIABLO
Aquella noche de relámpagos salvajes, en la villa los hombres preguntaban, es posible que dios deje paisajes con los truenos que a veces asustaban. La noche marcando sustos, entre ventanas cerradas, acudieron los disgustos al ver tierras anegadas. Todos dentro de sus casas para controlar goteras, los sustos siempre se amansan cuando pasan las tormentas. El diablo llego azuzando para marcar las esperas, aquel labrador llorando quiso visitar las eras. Notando el daño arrogante de la penosa tormenta, queriendo ver al instante todo lo que le sustenta. El diablo por el camino, le torturaba su mente, le habló de beber buen vino sin querer ser penitente. Sin entender de leyendas quiso seguir su camino, a veces notó las riendas de los rayos del destino. El diablo le fue engañando, quiso marcarle su signo, el hombre que se fue andando no quiso ser adivino. Sus viñedos sin pedrisco, florecían en la noche, los rayos fueron un circo de los que hacían derroche. Aquel diablo deslumbrante, con ojos de puro fuego, se marchó siendo el amante del quiero ser un mal ruego. El diablo se fue alejando, por la senda del infierno, la tormenta fue dejando temperatura de invierno. El labrador caminaba a veces con paso lento, sobre los charcos brillaba su mundo de sufrimiento. El diablo dejó sus huellas, de penosos sentimientos, quizá miró las estrellas al ver perder sus alientos. San Roque como testigo de tormentas y de vientos, subir allí no es castigo ni de vivir descontentos. La tormenta se marchaba, la alborada tomo aliento, en aquella madrugada el labrador fue contento. El diablo sigue presente, alentando al sufrimiento, la pandemia tiene en mente que se vaya con el viento. El diablo adora la noche, Satanás no se arrepiente, él no quiere poner broche a cualquier mente decente. Las tormentas en Castilla hacen temer el ambiente, nunca fueron maravilla ni las quiere ver la gente. G X Cantalapiedra.