SOMBRAS DE VIEJAS HERIDAS POR LA RIBERA DEL DUERO
Cuando se pasan los siglos, si buscamos amor ciego, no vale guardar sigilos ni querer lanzar un ruego. Sombras de viejas heridas por La Ribera del Duero, que en etapas reprimidas no tienen su ROMANCERO. Entre viejas vibraciones, con el temor de algún miedo, fueron muchas las razones de querer callar su enredo. Vamos camino del siglo, sentimos muchos silencios, el tiempo siempre es testigo de cantidad de desprecios. Las conciencias nos reclaman ser justos del sueño eterno, y los corazones claman no conocer el infierno. Dicen que van cabalgando por la Ribera del Duero, conciencias que agonizando si soñaron un te quiero. Para olvidar las heridas la tierra teme siniestros, existen gentes queridas que piensan en ciertos muertos. Hay sombras que van volando por los perdidos senderos, el tiempo pasa dejando muchos sueños altaneros. La vida sigue su curso, incluso con cierto miedo, el pueblo tiene el recurso de abrazar siempre su credo. Hay palabras mentirosas, y gentes que sin cerebro, quieren horas horrorosas que solo al pensarlo tiemblo. Los caminos de la vida también llegan al infierno, existe gente pérdida que solo quieren invierno. Con la conciencia tranquila vamos andando en silencio, algún loco nos perfila para ponernos su precio. Sombras de viejas heridas hoy caminan por el Duero, no quedan sendas erguidas, solo queda el embustero. Explicando los motivos del sufrimiento de un pueblo, pueden servir adjetivos del endiablado sin freno. La justicia de la vida a cada cual pone el veto, la luz se queda encendida y con ella cierto reto. La Madre Naturaleza no quiere los falsos sueños, es grande su fortaleza para forzar los empeños. El mañana va llegando sin borrar los desperfectos, el olvido va quedando con los nombres de sus muertos. G X Cantalapiedra.
Cuando se pasan los siglos, si buscamos amor ciego, no vale guardar sigilos ni querer lanzar un ruego. Sombras de viejas heridas por La Ribera del Duero, que en etapas reprimidas no tienen su ROMANCERO. Entre viejas vibraciones, con el temor de algún miedo, fueron muchas las razones de querer callar su enredo. Vamos camino del siglo, sentimos muchos silencios, el tiempo siempre es testigo de cantidad de desprecios. Las conciencias nos reclaman ser justos del sueño eterno, y los corazones claman no conocer el infierno. Dicen que van cabalgando por la Ribera del Duero, conciencias que agonizando si soñaron un te quiero. Para olvidar las heridas la tierra teme siniestros, existen gentes queridas que piensan en ciertos muertos. Hay sombras que van volando por los perdidos senderos, el tiempo pasa dejando muchos sueños altaneros. La vida sigue su curso, incluso con cierto miedo, el pueblo tiene el recurso de abrazar siempre su credo. Hay palabras mentirosas, y gentes que sin cerebro, quieren horas horrorosas que solo al pensarlo tiemblo. Los caminos de la vida también llegan al infierno, existe gente pérdida que solo quieren invierno. Con la conciencia tranquila vamos andando en silencio, algún loco nos perfila para ponernos su precio. Sombras de viejas heridas hoy caminan por el Duero, no quedan sendas erguidas, solo queda el embustero. Explicando los motivos del sufrimiento de un pueblo, pueden servir adjetivos del endiablado sin freno. La justicia de la vida a cada cual pone el veto, la luz se queda encendida y con ella cierto reto. La Madre Naturaleza no quiere los falsos sueños, es grande su fortaleza para forzar los empeños. El mañana va llegando sin borrar los desperfectos, el olvido va quedando con los nombres de sus muertos. G X Cantalapiedra.