LA SECA: CUANDO LOS GRITOS SE ENTIENDEN...

CUANDO LOS GRITOS SE ENTIENDEN
Fueron duros los momentos cuando se cayó la Torre, aquellos claros lamentos parece que nadie borre. Una voz que aun la recuerdo con sus frases temblorosas, apenas si había viento más dijo frases rabiosas. Pregonando a cuatro vientos sus palabras tan sentidas, somos católicos viejos que ayer hicimos heridas. “Dios nos deja sin la Torre, La Granja quedo perdida, la desgracia siempre corre como bala dirigida”. “No debemos de ser buenos ni tener la fe sentida, quizá tuvimos venenos en la noche deprimida”. Aquellas fuertes palabras del labrador de por vida, fueron como grandes arras, en la tarde reprimida. La Seca tuvo razones entre las muchas desgracias, de notar las sensaciones viendo las palabras lacias. Los cristianos lo pensaban, las frases que se escucharon, en el ambiente flotaban y en soledad se marcharon. Palabras fieles testigos en las noches estrelladas, donde hablaron los amigos de algunas frases marcadas. Mirando la clara Luna en las noches armoniosas, se hablaba de la fortuna de ciertas vidas dichosas. Los recuerdos no se pierden entre los buenos cristianos, que ven como no se pierden sus sentimientos humanos. La Seca mira a la Granja que tuvo su Cruz erguida, sin llegar hacer balanza La Seca nunca se olvida. Hay palabras de por vida que las llevamos encima, sin ver razón aprendida miramos siempre su cima. La Torre sigue enclavada como una fiel pesadilla, la noche sigue callada en las calles de mi Villa. Se van pasando los años nadie tiene voz distinta, quizá subimos peldaños sin usar ahora la tinta. Las memorias van dejando frases que suenan simplistas, la Villa sigue pensando en pasar ciertas revistas. Quizá se pasen los años, sin tener un retratista, que pueda contar los daños de alguna gente arribista. La Seca tiene su historia, no la perdamos de vista, cada cual con su memoria yo quiero ser optimista. G X Cantalapiedra.