CUANDO NO TE QUEDAN FUERZAS
Cuando las penas caminan entre sueños destemplados, las palabras eliminan ciertos versos desgarrados. Cuando no te queden fuerzas si la salud la has gastado, de nada sirven grandezas tu vivir se va acabando. Cuando los vientos feroces marquen los tiempos llegados, veras los sueños atroces que romperán tus legados. No vale gritar soñando ni buscar ratos amargos, la muerte viene dejando algunos pasos no largos. Las fuerzas se van volando en las frías madrugadas, tus dineros van quedando debajo de las almohadas. Nada te dice el dinero ni la vida a de alargarla, el más bravo caballero la noche teme pasarla. Cuando las fuerzas se vuelan en las noches que son largas, las frases no te consuelan si las horas son amargas. Dejar que pase la noche, ella parece endiablada, habrá que ponerla broche si se vuelve despiadada. La luz te daña los ojos cuando llega la alborada, no sirve tener enojos si la vista está cansada. Sientes palabras perdidas que llegan desde otra almohada, las horas se van perdidas al llegar la madrugada. No quieres sufrir complejos, ni buscar senda privada, la muerte la ves de lejos con su guadaña afilada. Una sombra que camina al lado de la guadaña, parece que determina no sentir la muerte extraña. Los suspiros van quebrando, la sangre se queda lacia, la vista se va quedando sin tener ninguna gracia. Eres parte del destino, de una noche destemplada, donde surge el desatino de ver tu vida agotada. Entre brisas y lamentos la vida siempre se marcha, a veces con sufrimientos a los que la muerte engancha. Somos cedulas vivientes, humanos en las desgracias, vivimos sueños ausentes que tienen sus mentes lacias. G X Cantalapiedra.
Cuando las penas caminan entre sueños destemplados, las palabras eliminan ciertos versos desgarrados. Cuando no te queden fuerzas si la salud la has gastado, de nada sirven grandezas tu vivir se va acabando. Cuando los vientos feroces marquen los tiempos llegados, veras los sueños atroces que romperán tus legados. No vale gritar soñando ni buscar ratos amargos, la muerte viene dejando algunos pasos no largos. Las fuerzas se van volando en las frías madrugadas, tus dineros van quedando debajo de las almohadas. Nada te dice el dinero ni la vida a de alargarla, el más bravo caballero la noche teme pasarla. Cuando las fuerzas se vuelan en las noches que son largas, las frases no te consuelan si las horas son amargas. Dejar que pase la noche, ella parece endiablada, habrá que ponerla broche si se vuelve despiadada. La luz te daña los ojos cuando llega la alborada, no sirve tener enojos si la vista está cansada. Sientes palabras perdidas que llegan desde otra almohada, las horas se van perdidas al llegar la madrugada. No quieres sufrir complejos, ni buscar senda privada, la muerte la ves de lejos con su guadaña afilada. Una sombra que camina al lado de la guadaña, parece que determina no sentir la muerte extraña. Los suspiros van quebrando, la sangre se queda lacia, la vista se va quedando sin tener ninguna gracia. Eres parte del destino, de una noche destemplada, donde surge el desatino de ver tu vida agotada. Entre brisas y lamentos la vida siempre se marcha, a veces con sufrimientos a los que la muerte engancha. Somos cedulas vivientes, humanos en las desgracias, vivimos sueños ausentes que tienen sus mentes lacias. G X Cantalapiedra.