ERAN TIEMPOS DE LABRANZA
Cuando los vientos pasaban sin dejar explicaciones, eran sueños que volaban entre grises confusiones. Aquellos hombres de entonces con cultura medianera, pasaron tiempos atroces con el delirio a su vera. Caminaban por la vida sin entender las razones, y en su frente siempre erguida vivieron sus confusiones. Por los campos lasecanos se dejaban los sudores, incluso fieles hermanos quisieron ser labradores. Eran tiempos de labranza entre surcos y veredas, sueños que fueron templanza al recorrer ciertas sendas. Buscando viejas razones por caminos ganaderos, se encontraban soluciones en algunos carniceros. Cañadas que fueron mitos para transportar ganado, entre pastores y gritos el viento siempre a su lado. Labradores con sus mulas para labrar con arado, tiempos de compradas bulas para caminar centrado. Carros que fueron los signos del labrador más cuidado, rodando fueron caminos en su tiempo ilusionado. Burros de carga constante queriendo ganar su grano, castigados al instante sin poder ver a su hermano. Aquellos años con brisas levantaron conclusiones, pensaron en las sonrisas y sus buenas soluciones. Las eras eran mimadas en los veranos ardientes, y en las noches se cuidaban por temores de otras gentes. Los viñedos fueron signos de las bodegas centradas, se notaban los caminos con sus uvas más doradas. Los prados fueron segados para recoger su hierba, eran tiempos evocados sin existir las cavernas. Años que fueron sudados entre los agricultores, caminos siempre pisados por obreros y señores. Los trillos sobre las eras en las tardes de verano, se soñaban primaveras como cualquier ser humano. Años de viejas labranzas que la fuerza precisaba, con amores y templanzas que cierto viento alababa. Si miramos el pasado con sus trabajos enormes, nos veremos encantados de que existan los tractores. G X Cantalapiedra.
Cuando los vientos pasaban sin dejar explicaciones, eran sueños que volaban entre grises confusiones. Aquellos hombres de entonces con cultura medianera, pasaron tiempos atroces con el delirio a su vera. Caminaban por la vida sin entender las razones, y en su frente siempre erguida vivieron sus confusiones. Por los campos lasecanos se dejaban los sudores, incluso fieles hermanos quisieron ser labradores. Eran tiempos de labranza entre surcos y veredas, sueños que fueron templanza al recorrer ciertas sendas. Buscando viejas razones por caminos ganaderos, se encontraban soluciones en algunos carniceros. Cañadas que fueron mitos para transportar ganado, entre pastores y gritos el viento siempre a su lado. Labradores con sus mulas para labrar con arado, tiempos de compradas bulas para caminar centrado. Carros que fueron los signos del labrador más cuidado, rodando fueron caminos en su tiempo ilusionado. Burros de carga constante queriendo ganar su grano, castigados al instante sin poder ver a su hermano. Aquellos años con brisas levantaron conclusiones, pensaron en las sonrisas y sus buenas soluciones. Las eras eran mimadas en los veranos ardientes, y en las noches se cuidaban por temores de otras gentes. Los viñedos fueron signos de las bodegas centradas, se notaban los caminos con sus uvas más doradas. Los prados fueron segados para recoger su hierba, eran tiempos evocados sin existir las cavernas. Años que fueron sudados entre los agricultores, caminos siempre pisados por obreros y señores. Los trillos sobre las eras en las tardes de verano, se soñaban primaveras como cualquier ser humano. Años de viejas labranzas que la fuerza precisaba, con amores y templanzas que cierto viento alababa. Si miramos el pasado con sus trabajos enormes, nos veremos encantados de que existan los tractores. G X Cantalapiedra.