QUE LEJANO QUEDA EL DUERO
Que lejano queda el Duero me decían de pequeño, a cualquier aventurero le parecía risueño. El Camino de La Peña para llegar hasta el Duero, aquella ruta se enseña sin verte nunca altanero. Por El Camino del Puerto se centraban ilusiones, en aquel terreno incierto se vivían sensaciones. Los Erizos quedan cerca, Las Planas guardan el centro, la vista siempre te acerca aunque sople mucho el viento. El Duero queda lejano me dijo un día mi abuelo, más todo quedaba a mano y brillando a ras del suelo. Aquellas fincas de entonces hoy son tierras de viñedos, hubo momentos atroces que se volvieron enredos. Que lejano queda el Duero, con sus pinos piñoneros, cualquier coche medianero diez minutos sin senderos. Hoy me parece cercano ese Río tan certero, que siempre le tuve a mano sin ser un aventurero. Cuando se pasan los años y notas bien tus recuerdos, piensas que subes peldaños de aquellos tiempos tan cuerdos. Martín Sancho, y el Infierno, con La Paz en su camino, era duro aquel invierno y penoso su mal signo. La Villa de San Martín entre ruinas se divisa, la peste tuvo un mal fin y aquella villa es ceniza. Los términos junto al Duero para seguir recordando, que fue tierra de granero que en viñas se va quedando. La Ribera mira al Duero desde sus bellos pinares, es tierra de romancero con sus preciosos lugares. El Duero no queda lejos para quien corre caminos, a veces quita complejos y más si bebes sus vinos. Tierras que fueron fronteras de muchas gentes cristianas, que rompieron las barreras de las huestes musulmanas. El Duero no queda lejos, si es bonita la mañana, el agua da sus reflejos y la vida siempre es sana. G X Cantalapiedra.
Que lejano queda el Duero me decían de pequeño, a cualquier aventurero le parecía risueño. El Camino de La Peña para llegar hasta el Duero, aquella ruta se enseña sin verte nunca altanero. Por El Camino del Puerto se centraban ilusiones, en aquel terreno incierto se vivían sensaciones. Los Erizos quedan cerca, Las Planas guardan el centro, la vista siempre te acerca aunque sople mucho el viento. El Duero queda lejano me dijo un día mi abuelo, más todo quedaba a mano y brillando a ras del suelo. Aquellas fincas de entonces hoy son tierras de viñedos, hubo momentos atroces que se volvieron enredos. Que lejano queda el Duero, con sus pinos piñoneros, cualquier coche medianero diez minutos sin senderos. Hoy me parece cercano ese Río tan certero, que siempre le tuve a mano sin ser un aventurero. Cuando se pasan los años y notas bien tus recuerdos, piensas que subes peldaños de aquellos tiempos tan cuerdos. Martín Sancho, y el Infierno, con La Paz en su camino, era duro aquel invierno y penoso su mal signo. La Villa de San Martín entre ruinas se divisa, la peste tuvo un mal fin y aquella villa es ceniza. Los términos junto al Duero para seguir recordando, que fue tierra de granero que en viñas se va quedando. La Ribera mira al Duero desde sus bellos pinares, es tierra de romancero con sus preciosos lugares. El Duero no queda lejos para quien corre caminos, a veces quita complejos y más si bebes sus vinos. Tierras que fueron fronteras de muchas gentes cristianas, que rompieron las barreras de las huestes musulmanas. El Duero no queda lejos, si es bonita la mañana, el agua da sus reflejos y la vida siempre es sana. G X Cantalapiedra.