LA SECA: EL FANTASMA DE LA SABANA BLANCA...

EL FANTASMA DE LA SABANA BLANCA
El año 1955, La Seca tenía su cuartel de la Guardia Civil, pero siempre tuvo algún personaje pasado de rosca, un hombre que hasta entonces era peluquero, pero que al morir su padre atropellado por un tren, que según las autoridades de entonces, fue un suicidio, parece que su cerebro no pudo aguantar tan mal trago, y empezó siendo una pesadilla para los habitantes de dicha villa, que todas las noches sobre las dos y pico de la madrugada, empezaron a oír en sus ventanas con barrotes de hierro, como sonaban dejando a los habitantes del lugar casi temblando, alguien le vio salir corriendo, envuelto en una sábana blanca, y así durante bastantes días, los niños lo comentábamos bajando al colegio, que allí se llamaba escuela, algunas personas prepararon sus escopetas de caza para defenderse de dicho fantasma, y otros sus hoces de segar cereales, las tenías debajo de la cama, para poderse defender. Todo aquello hizo recordar viejos fantasmas y brujas, pero la Guardia Civil, no estaba por dejar en libertad a los fantasmas, y durante bastantes noches estuvieron haciendo vigilancia nocturna, para ver si daban con dicho fantasma, una noche pudieron verle desde lejos pero la niebla y el ser con la sábana debió de correr demasiado, aunque poco a poco le fueron cerrando el paso, y aunque parecía estar loco, una madrugada sobre las tres de la mañana, le consiguieron detener dentro de un trigal. Quedando detenido, y quitándole la sábana de fantasma, Tan solo lograron que dicho individuo, fuera ingresado en Medina del Campo, no sé si en la cárcel o en algún centro de enfermos mentales, aquel hombre se llevó su bicicleta, donde a diario se paseaba por la villa, sin hablar a nadie, su peluquería quedó sin clientes, y el aguacil de La Seca, entonces Marcelo, le acompaño hasta Medina del Campo, donde se perdió su pista, parece que nadie de esa villa supo de su destino final, En las viviendas cada familia contaba a sus hijos o familiares, como en el siglo XIX, se usaron esos métodos nocturnos, para hacer visitas ocultas a su propios vecinos, digamos ligues, Los jóvenes de la escuela dejamos de sorprendernos, y oír ese sonido de hierro, que hacía de La Seca, un lugar de brujería. Donde dejamos de pensar en dicho individuo, que acabo nadie sabe dónde. G X Cantalapiedra.