EN DÍAS COMO ESTOS
Soplaban vientos del norte sobre las grandes llanuras,
la nieve como un resorte daba signos de diabluras.
La nieve rompiendo prisas con sus vientos heladores,
las viñas entre las brisas con sus buenos podadores.
Estos días del invierno que marcaban sus heladas,
parecía el frío eterno con las tierras congeladas.
El frío dejaba quejas entre palabras humanas,
en algunas cepas viejas notamos verlas muy vanas.
Campos que marcaban ritmos de las frías madrugadas,
podadores sin abismos entre sus manos forzadas.
Cuando se vive la noche con la nieve amenazando,
no quieres ver el derroche de tu sudor trabajando.
Esos majuelos verdejos que saben buscar encantos,
jamás tuvieron complejos ni sufrieron sobresaltos.
Labradores castellanos cargados de tradiciones,
sin querer ver tiempos vanos conocen las emociones.
Estas jornadas de nieve con los suelos todos blancos,
dicen que el campo los tiene para no soñar con bancos.
Las esperanzas palpitan sobre laderas y barcos,
a veces dicen que gritan sin nada saber de atascos.
La nieve viene corriendo y a la vez llega volando,
a veces llega ofreciendo el frío que va dañando.
Estos campos castellanos que conocieron los hielos,
siempre tuvieron sus manos para buscar los consuelos.
G X Cantalapiedra.
Soplaban vientos del norte sobre las grandes llanuras,
la nieve como un resorte daba signos de diabluras.
La nieve rompiendo prisas con sus vientos heladores,
las viñas entre las brisas con sus buenos podadores.
Estos días del invierno que marcaban sus heladas,
parecía el frío eterno con las tierras congeladas.
El frío dejaba quejas entre palabras humanas,
en algunas cepas viejas notamos verlas muy vanas.
Campos que marcaban ritmos de las frías madrugadas,
podadores sin abismos entre sus manos forzadas.
Cuando se vive la noche con la nieve amenazando,
no quieres ver el derroche de tu sudor trabajando.
Esos majuelos verdejos que saben buscar encantos,
jamás tuvieron complejos ni sufrieron sobresaltos.
Labradores castellanos cargados de tradiciones,
sin querer ver tiempos vanos conocen las emociones.
Estas jornadas de nieve con los suelos todos blancos,
dicen que el campo los tiene para no soñar con bancos.
Las esperanzas palpitan sobre laderas y barcos,
a veces dicen que gritan sin nada saber de atascos.
La nieve viene corriendo y a la vez llega volando,
a veces llega ofreciendo el frío que va dañando.
Estos campos castellanos que conocieron los hielos,
siempre tuvieron sus manos para buscar los consuelos.
G X Cantalapiedra.