LA SECA: AQUELLOS JOVENES INMIGRANTES LASECANOS...

AQUELLOS JOVENES INMIGRANTES LASECANOS
La Seca lleva con ella muchas horas delirantes, en alguna tarde bella se oyeron llantos constantes. Fueron penosas noticias, de algún joven con problemas, que no tuvieron delicias y sufrieron ciertos temas. Sobre ciudades hermosas la vida se fue adelante, entre palabras dichosas y abrazando el buen talante. Hubo signos delicados, las noticias no son buenas, los informes mal llegados quizá dieron nuevas penas. Informadores con odios que solo daban condenas, algunos sin manicomios más arrastraron cadenas. Gentes que siempre dejaron sus informes que envenenan, sus consejos se alejaron de aliviar a gentes buenas. El mañana no está lejos, sentiremos nuevas vidas, que no vivirán complejos llevando frentes erguidas. La Madre Naturaleza fue marcando los caminos, y dejó su fortaleza entre muchos adivinos. No vale sembrar rencores, en cualquier raro camino, ni romper las ilusiones de las gentes de buen signo. Inmigrantes con problemas por tener buen apellido, algunos raros esquemas buscan al hombre afligido. La Seca guarda memoria, de aquellos tan raros signos, que trazaron cierta historia sin ser sus rumbos divinos. Los años se van pasando, no vale marcar destinos, los ecos siguen llegando lo comprueban los vecinos. Hubo momentos pensados, con sus días deprimidos, con sus nombres recordados, más no se vieron vencidos. Hoy son otras las razones me lo comentó un amigo, que sabe de sensaciones y de recibir castigo. La Seca tiene memoria, ayer lo noté conmigo, nadie logró ver la gloria aunque sufra el enemigo. Jóvenes que se marcharon con un pueblo medio hundido, ellos de lejos notaron que todo tiene un olvido. Ya no merece la pena, pensar en tramposos líos, el viento mueve la arena incluso en los tiempos fríos. Las soledades reflejan muchos y malos delirios, cuando las penas se alejan nadie quiere ver martirios. Hay días que te levantas con sentimientos perdidos, y los recuerdos espantas al ver tiempos deprimidos. El mañana irá llegando con sus penas y sus bríos, mientras veremos llorando las aguas de muchos ríos. Llorar no vale la pena, el tiempo no está vencido, la pandemia da condena en cualquier lugar querido. La muerte viene llegando, y no la asustan los fríos, en su marcha va dejando penosos escalofríos. Hay tristezas que se viven entre brisas otoñales, algunas penas reviven de mil formas naturales. Cuando te llame la muerte, con sus malditos pesares, debieras cambiar tu suerte y buscar nuevos lugares. No busques malos consejos, ni quieres lograr caudales, los humanos siendo viejos somos muertos naturales. G X Cantalapiedra. 21 - 10 – 2020.