LA SECA: NO QUEDABA OTRO CAMINO...

NO QUEDABA OTRO CAMINO
Me comentó de repente,
no quedaba otro camino,
y supe que mucha gente
tuvo siempre su mal signo.

Sufriendo por sus amores
como un pobre pajarillo,
que tuvo malos candores
desde que fue muy chiquillo.

Una tarde me contaba,
esta vida es un suplicio,
y al pensarlo yo notaba
su penoso sacrificio.

Eran duras sus pisadas,
por los caminos vividos,
en las frías alboradas
paso momentos sufridos.

Me comentó sin temores,
la vida te da tragedia,
y aunque tengas mil amores
no debes hacer comedia.

Un caminar en silencio,
sin entender bien su vida,
a veces es el desprecio
quien puede causarte herida,

Sus manos vi tiritando
en tan seria letanía,
los ojos eran mirando
un reflejo de agonía.

Me asustaba aquel silencio
que de pronto se rompía,
sin verle jamás un necio
yo sí que le comprendía.

Cuando las noches terminan
y las sombras se evaporan,
parece que se eliminan
ciertas luces que decoran.
G X Cantalapiedra.