CARTAS LE FUERON VENIDAS
Cartas le fueron venidas de gente que le cuidaba, cartas llenas de complejos sobre la joven que amaba. No le daban soluciones, eran noticas quebradas, viviendo las confusiones de las noches trastocadas. Las cartas quemó deprisa, incluso con cierta rabia, se le anulo la sonrisa y su fe no consolaba. Pasaron días y meses, la noche siempre se acaba, cuando sufres los reveses ves la ruta marginada. Por los campos de Castilla en noches de Luna clara, alguna joven sencilla pudiera hacer vida rara. Han pasado ciertos años, hay muchas sombras guardadas, se olvidaron ciertos daños en las tardes mal llevadas. Una canción por el aire, Las Palmeras se llamaba, nadie quiere ver desaire si la conciencia clamaba. Cuando surgen los caminos dudosos de la alborada, se notan penosos signos de la fría madrugada. De poco valen los llantos, de nada sirven andadas, si se viven desencantos existen tristes jornadas. Se van pasando los años, hoy surgen otras andadas, dicen que vemos peldaños que saben de encrucijadas. Las palabras se resisten sobre las bocas selladas, algunos seres no existen se marcharon con sus hadas. Hay palabras con olvido que vuelan de madrugada, y algún cariño perdido que en Medina se marchaba. No vale buscar reflejos ni discotecas cerradas, amores que viven lejos tus dudas debes borrarlas. Las memorias se marchitan entre las sombras pasadas, dicen que a veces nos gritan si queremos recordarlas. Cartas le fueron venidas que por siempre le marcaban, eran palomas sufridas que por correos volaban. Hoy solo queda el recuerdo, de alguna noche encantada, en aquel momento cuerdo el tiempo marcó la andada. Carreteras de segunda, bajo la noche templada, la pena cuando es rotunda se nota en la madrugada. Las flores se ven hermosas lo mismo que las besanas, algunas son muy dichosas si ven sonar las campanas. Castilla tiene sus mitos que pueden marcarte el alma, y que pueden darte gritos si ven que pierdes la calma. Ya se marcharon los ecos que dejaron las campanas, aún quedan preciosos flecos en visillos de ventanas. Hay ventanas que son ruta en las tardes delicadas, tienen la vista absoluta de pasiones ya pasadas. No vale tener complejos, ni ver sendas reflejadas, los amores desde lejos tienen sus vidas selladas. El mañana se marchita, las voces se ven gastadas, la conciencia nunca grita al ver las huellas borradas. G X Cantalapiedra.
Cartas le fueron venidas de gente que le cuidaba, cartas llenas de complejos sobre la joven que amaba. No le daban soluciones, eran noticas quebradas, viviendo las confusiones de las noches trastocadas. Las cartas quemó deprisa, incluso con cierta rabia, se le anulo la sonrisa y su fe no consolaba. Pasaron días y meses, la noche siempre se acaba, cuando sufres los reveses ves la ruta marginada. Por los campos de Castilla en noches de Luna clara, alguna joven sencilla pudiera hacer vida rara. Han pasado ciertos años, hay muchas sombras guardadas, se olvidaron ciertos daños en las tardes mal llevadas. Una canción por el aire, Las Palmeras se llamaba, nadie quiere ver desaire si la conciencia clamaba. Cuando surgen los caminos dudosos de la alborada, se notan penosos signos de la fría madrugada. De poco valen los llantos, de nada sirven andadas, si se viven desencantos existen tristes jornadas. Se van pasando los años, hoy surgen otras andadas, dicen que vemos peldaños que saben de encrucijadas. Las palabras se resisten sobre las bocas selladas, algunos seres no existen se marcharon con sus hadas. Hay palabras con olvido que vuelan de madrugada, y algún cariño perdido que en Medina se marchaba. No vale buscar reflejos ni discotecas cerradas, amores que viven lejos tus dudas debes borrarlas. Las memorias se marchitan entre las sombras pasadas, dicen que a veces nos gritan si queremos recordarlas. Cartas le fueron venidas que por siempre le marcaban, eran palomas sufridas que por correos volaban. Hoy solo queda el recuerdo, de alguna noche encantada, en aquel momento cuerdo el tiempo marcó la andada. Carreteras de segunda, bajo la noche templada, la pena cuando es rotunda se nota en la madrugada. Las flores se ven hermosas lo mismo que las besanas, algunas son muy dichosas si ven sonar las campanas. Castilla tiene sus mitos que pueden marcarte el alma, y que pueden darte gritos si ven que pierdes la calma. Ya se marcharon los ecos que dejaron las campanas, aún quedan preciosos flecos en visillos de ventanas. Hay ventanas que son ruta en las tardes delicadas, tienen la vista absoluta de pasiones ya pasadas. No vale tener complejos, ni ver sendas reflejadas, los amores desde lejos tienen sus vidas selladas. El mañana se marchita, las voces se ven gastadas, la conciencia nunca grita al ver las huellas borradas. G X Cantalapiedra.