LA SECA: AQUELLA NOCHE SONABA...

AQUELLA NOCHE SONABA
Era una noche de agosto de las que vas recondando, que la vida tiene el rostro que a veces la vamos dando. La canción que se escuchaba la notamos con agobio, era un tema que cuadraba las penas de un manicomio. Un amigo me decía, “No podemos estar locos”, y por el aire corría la luz que daban los focos. Una letra recordando los pasajes de la vida, era un camino clamando alguna fecha perdida. Se me rizaban los bellos con la música sonando, era pensar en aquellos que se fueron alejando. Una trompeta lloraba con su música certera, era una voz que clamaba sin reconocer frontera. La noche se puso triste, las mentes se vieron tensas, el corazón que resiste vive las horas intensas. Aquella letra dejaba los recuerdos de conciencia, y en la mente se clavaba como si fuera una ciencia. No vale querer borrarlo cuando ataca a la conciencia, a veces el escucharlo es camino de clemencia. Aquella noche sonaba los ecos de la conciencia, y en el ambiente flotaba una dura intransigencia. La trompeta fue dejando lamentos que siguen vivos, hubo quien se fue pensando que eran tiempos de motivos. En La Castilla Profunda, se notan los adjetivos, y algunas preguntas flotan incluso siendo festivo. Dicen que se siente el viento sin conocer aditivos, y que en algún sufrimiento hubo llantos colectivos. Los años se van marchando sin comentar su destino, la vida vamos gastando cada cual en su camino. Aquella noche sentimos lo mismo ciertos amigos, a veces todos vivimos queriendo borrar castigos. Otras canciones te llenan sin entender el motivo, y vives las horas plenas sin ser jamás un cautivo. G X Cantalapiedra.