LA CALLE DEL POZO BUENO, DE LA SECA, VALLADOLID.
La Calle del Pozo Bueno, que derrochaba alegría, nunca supo de veneno que pregonara agonía. Saludos entre sus gentes, motivos de simpatía, en sus bonitos ambientes siempre reino la armonía. Cuantas veces vi cantando alegre a la Madre mía. Otras veces yo soñando noté marcharme algún día. Eran caminos de sueños, fueron vientos de porfía, que en los momentos risueños hubo buena sintonía. Hoy que pasaron los años, son otras las sinfonías, ya no circulan los carros con ruidos de melodías. La Calle del Pozo Bueno, la que me marcó la vida, sin ver jamás ese cieno en mi familia querida. Pisar por La Calle Real bajando siempre deprisa, notando que la humildad es cosa que nunca avisa. Pozos en todas las casas, buenas aguas con sonrisa, los sueños nunca se amasan cuando buscas buena brisa. Pisar deprisa LA SECA. Entre bonitas consignas, sin querer romper la tecla de aquellas buenas colinas. Cuando miro al horizonte con tiempos de buena vista, nunca divise aquel monte que fue signo de conquista. San Roque sigue sumando ciertas horas muy plomizas, su cumbre sigue gustando para echar allí cenizas…La Calle del Pozo Bueno, la sentimos optimista, nunca presentí veneno aunque fue calle juerguista, Carnavales prohibidos que yo les vi celebrando, enterraron la sardina mientras lloraron cantando. Eran tiempos invernales, eran sueños marginados, nunca pueden ser normales si los quieren desterrados. La Calle del Pozo Bueno, tuvo encierros muy logrados, toros grandes y muy fieros con los vecinos gritando. Los recuerdos siguen vivos, yo los sigo recordando, algunos solo persiguen ver a sus gentes llorando. Los caciques lasecanos que lanzan falsas promesas, nadie les ve campechanos aunque quieran dar sorpresas. La Calle del Pozo Bueno cargada de sintonías, no quiere notar veneno en algunas simpatías. Cuando las flores renacen entre signos de alegría, quizá de nuevo nos hacen pensar en melancolía. La Calle del Pozo Bueno, que es calle con armonía, nunca quiso ese veneno, de la amarga hipocresía. G X Cantalapiedra.
La Calle del Pozo Bueno, que derrochaba alegría, nunca supo de veneno que pregonara agonía. Saludos entre sus gentes, motivos de simpatía, en sus bonitos ambientes siempre reino la armonía. Cuantas veces vi cantando alegre a la Madre mía. Otras veces yo soñando noté marcharme algún día. Eran caminos de sueños, fueron vientos de porfía, que en los momentos risueños hubo buena sintonía. Hoy que pasaron los años, son otras las sinfonías, ya no circulan los carros con ruidos de melodías. La Calle del Pozo Bueno, la que me marcó la vida, sin ver jamás ese cieno en mi familia querida. Pisar por La Calle Real bajando siempre deprisa, notando que la humildad es cosa que nunca avisa. Pozos en todas las casas, buenas aguas con sonrisa, los sueños nunca se amasan cuando buscas buena brisa. Pisar deprisa LA SECA. Entre bonitas consignas, sin querer romper la tecla de aquellas buenas colinas. Cuando miro al horizonte con tiempos de buena vista, nunca divise aquel monte que fue signo de conquista. San Roque sigue sumando ciertas horas muy plomizas, su cumbre sigue gustando para echar allí cenizas…La Calle del Pozo Bueno, la sentimos optimista, nunca presentí veneno aunque fue calle juerguista, Carnavales prohibidos que yo les vi celebrando, enterraron la sardina mientras lloraron cantando. Eran tiempos invernales, eran sueños marginados, nunca pueden ser normales si los quieren desterrados. La Calle del Pozo Bueno, tuvo encierros muy logrados, toros grandes y muy fieros con los vecinos gritando. Los recuerdos siguen vivos, yo los sigo recordando, algunos solo persiguen ver a sus gentes llorando. Los caciques lasecanos que lanzan falsas promesas, nadie les ve campechanos aunque quieran dar sorpresas. La Calle del Pozo Bueno cargada de sintonías, no quiere notar veneno en algunas simpatías. Cuando las flores renacen entre signos de alegría, quizá de nuevo nos hacen pensar en melancolía. La Calle del Pozo Bueno, que es calle con armonía, nunca quiso ese veneno, de la amarga hipocresía. G X Cantalapiedra.