LA SECA: SE HAN PASADO LOS NOVILLOS DE LA SECA...

SE HAN PASADO LOS NOVILLOS DE LA SECA
Se han pasado ciertos años, de una fecha tenebrosa, aquel sábado hubo daños en la noche revoltosa. Los lamentos fueron grandes, hubo heridos con tal cosa, entre momentos fatales la noche nunca fue hermosa. Un futuro futbolista su vida un toro cortaba, la noche paso revista a cosas casi olvidadas. La Seca marcó preguntas en la noche marginada, algunas cosas asustan con frases encrucijadas, Los novillos con castigos, cuando el tablado se hundía, se buscaron enemigos al ver tan solo agonía. Los lasecanos sintiendo aquella mala porfía, eran tiempos de silencio de represión sin medida. Los gritos encadenados se escucharon por mi Villa, algunos seres humanos eran la gente sencilla. A nadie pidieron cuentas, las lágrimas se sentían, fueron más raras las fiestas con lamentos de agonías. Maldiciones de la gente, que vivieron pesadillas, sufriendo los inocentes con las cosas de mi villa. El aire deja fantasmas, las peñas más resentidas, se derribaron murallas con preguntas no advertidas. Hoy que pasaron los años, hoy que la fiesta es perdida, se recordaran los daños de aquella gesta entendida. Los novillos terminaron sin luces de maravilla, muchas frases se quedaron con la gente de mi Villa. Pasan los años deprisa, el viento borra pasiones, de vez en cuando la brisa nos deja sus soluciones. Que no se borren las huellas, que aún nos quedan las colinas, donde relucen estrellas que pudieran ser divinas. Hoy me acorde de repente de aquella fecha sentida, quizá pasaron cincuenta años, más no fue etapa perdida. Si la memoria nos grita al ver los malos momentos, la historia viene y se agita recordando sufrimientos. Pasan años sin novillos, quizá corran nuevos vientos, dicen que quedan los brillos de algunos toreros muertos. La Seca que no se olvide de los malos sentimientos, y que la salud se cuide para buscar nuevos vientos. Los novillos son recuerdos que tienen sus complementos, donde muchos hombres cuerdos no quieren malos lamentos. Sin novillos ni toreros, ni los encierros bien puestos, no se verán los letreros, de ver festejos inciertos. Anoche soñé pensando que estaba cruzando el Duero, luego noté que llorando el amor es lo primero. No vale gritar al toro, ni nos sirve el romancero, la Seca tuvo su coro y un paisaje de torero. Dejar que pase la noche, sin sentirnos altaneros, no tracéis nunca el reproche de ver toros traicioneros, La Madre Naturaleza, esa tiene su sendero, machacando la nobleza de cualquier aventurero. Los novillos ya pasaron, hoy no vienen de relleno, con la epidemia marcaron que a veces no todo es bueno. G X Cantalapiedra. recordando a los 30, heridos de aquel hundimiento del tablado y el joven corneado que falleció en la ambulancia camino de Valladolid.