SOBRE LOS CAMPOS SECOS Y POLVORIENTOS
En estos campos sedientos que dicen ser maravillas, se notan los sufrimientos entre sus gentes sencillas. La Seca campos secanos entre viñedos hermosos, donde trabajan hermanos y se ven siempre dichosos. Esta Castilla querida, cargada de sentimientos, es sentida y afligida y a veces la sobran vientos. La Castilla polvorienta como nos dijo Machado, dicen que sigue sedienta en su campo bien labrado. Castilla tiene reflejos de tardes con sus nublados, que se ven desde muy lejos pero sin campos regados. Esta Castilla sedienta cargada va de razones, y alguna lluvia se asienta para dejar sensaciones. El campo siente sequía en sus majuelos dichosos, que suelen dar alegría en los momentos gozosos. Las llanuras lasecanas tienen vientos tormentosos, que parecen poco sanas haciendo daños morbosos. Castellanos de amarguras cargados de sufrimientos, que padecieron locuras para evitar malos vientos. Estos campos polvorientos que sufren muchas heladas, conocen perder alientos en las frías madrugadas. Con los campos tan sedientos las lluvias llegan brillando, para dar muchos alientos mientras seguimos soñando. Cuando las nubes nos marcan intentando soluciones, algunas lluvias se embarcan en alegres salvaciones. Campos que tienen labranzas soñando con muchas lluvias, que pueden dejar tardanzas entre penosas penumbras. Estos campos polvorientos que relucen con heladas, alegran muchos momentos en las frías alboradas. Nadie comprende la historia de las noches mal llegadas, solo queda en la memoria muchas fechas despiadadas. El mañana queda lejos, entre esperanzas mojadas, La Seca tiene complejos de ver sus tierras secadas. Otros tiempos han pasado sin entender las razones, de ver su campo secado en multitud de ocasiones. Las nubes siguen su marcha por el cielo castellano, dicen que poco se engancha sobre el suelo lasecano. G X Cantalapiedra.
En estos campos sedientos que dicen ser maravillas, se notan los sufrimientos entre sus gentes sencillas. La Seca campos secanos entre viñedos hermosos, donde trabajan hermanos y se ven siempre dichosos. Esta Castilla querida, cargada de sentimientos, es sentida y afligida y a veces la sobran vientos. La Castilla polvorienta como nos dijo Machado, dicen que sigue sedienta en su campo bien labrado. Castilla tiene reflejos de tardes con sus nublados, que se ven desde muy lejos pero sin campos regados. Esta Castilla sedienta cargada va de razones, y alguna lluvia se asienta para dejar sensaciones. El campo siente sequía en sus majuelos dichosos, que suelen dar alegría en los momentos gozosos. Las llanuras lasecanas tienen vientos tormentosos, que parecen poco sanas haciendo daños morbosos. Castellanos de amarguras cargados de sufrimientos, que padecieron locuras para evitar malos vientos. Estos campos polvorientos que sufren muchas heladas, conocen perder alientos en las frías madrugadas. Con los campos tan sedientos las lluvias llegan brillando, para dar muchos alientos mientras seguimos soñando. Cuando las nubes nos marcan intentando soluciones, algunas lluvias se embarcan en alegres salvaciones. Campos que tienen labranzas soñando con muchas lluvias, que pueden dejar tardanzas entre penosas penumbras. Estos campos polvorientos que relucen con heladas, alegran muchos momentos en las frías alboradas. Nadie comprende la historia de las noches mal llegadas, solo queda en la memoria muchas fechas despiadadas. El mañana queda lejos, entre esperanzas mojadas, La Seca tiene complejos de ver sus tierras secadas. Otros tiempos han pasado sin entender las razones, de ver su campo secado en multitud de ocasiones. Las nubes siguen su marcha por el cielo castellano, dicen que poco se engancha sobre el suelo lasecano. G X Cantalapiedra.