LAS MADRUGADAS LASECANAS
Vienen dejando sus claras
por El Camino Ventosa,
y sin ver las luces raras
la madrugada es dichosa.
San Roque como testigo
de las dulces alboradas,
la vida nunca es castigo
si sueñas con madrugadas.
Ecos de sonidos gritan
al compás de las campanas,
mientras las tierras se agitan
entre labores tempranas.
Madrugadas lasecanas
sobre las llanuras vivas,
que en las tierras castellanas
muchos signos les motivan.
Viñedos que florecidos
dan colores abundantes,
sobre los campos erguidos
que parecen más brillantes.
Amaneceres con brillos
que hacen grandes los paisajes,
en los terrenos sencillos
nadie conoce linajes.
Cuando afloran las mañanas
por El Camino La Moya,
las brisas parecen sanas
con el viñedo de joya.
Los Picones con leyendas
de otros tiempos más lejanos,
donde notabas las riendas
con senderos inhumanos.
Amaneceres de sueños
por la Luna iluminados,
la historia no quiere empeños
sobre los campos sudados.
G X Cantalapiedra.
Vienen dejando sus claras
por El Camino Ventosa,
y sin ver las luces raras
la madrugada es dichosa.
San Roque como testigo
de las dulces alboradas,
la vida nunca es castigo
si sueñas con madrugadas.
Ecos de sonidos gritan
al compás de las campanas,
mientras las tierras se agitan
entre labores tempranas.
Madrugadas lasecanas
sobre las llanuras vivas,
que en las tierras castellanas
muchos signos les motivan.
Viñedos que florecidos
dan colores abundantes,
sobre los campos erguidos
que parecen más brillantes.
Amaneceres con brillos
que hacen grandes los paisajes,
en los terrenos sencillos
nadie conoce linajes.
Cuando afloran las mañanas
por El Camino La Moya,
las brisas parecen sanas
con el viñedo de joya.
Los Picones con leyendas
de otros tiempos más lejanos,
donde notabas las riendas
con senderos inhumanos.
Amaneceres de sueños
por la Luna iluminados,
la historia no quiere empeños
sobre los campos sudados.
G X Cantalapiedra.