CAMPOS DE LA PROFUNDA CASTILLA
Entre viñedos famosos
y pinares piñoneros,
los campos son orgullosos
con signos aventureros.
Hoy miramos esos campos
entre el virus traicionero,
que vino dejando llantos
sin ver pisar un sendero.
Amarrados al pasado
soñando siempre ligeros,
vemos el rumbo marcado
con gestos mal llevaderos.
Campos que tienen recuerdos
de otros virus asesinos,
donde muchos hombres cuerdos
les amargaron los signos.
Cada siglo con su peste
me lo contaron de niño,
hoy vemos su rumbo agreste
y rompen cualquier cariño.
La epidemia fue dejando
caminos de precipicio,
con sus muertos apilando
sin saber su triste juicio.
Animales que murieron
sin entender las razones,
algunos no comprendieron
muchas raras confusiones.
La Villa de San Martín
con La Perdiz a su lado,
las dos sufrieron el fin
en aquel mundo pasado.
Estas pestes maliciosas
cargadas de malos vientos,
jamás se vieron preciosas
y dejaron sufrimientos.
G X Cantalapiedra.
Entre viñedos famosos
y pinares piñoneros,
los campos son orgullosos
con signos aventureros.
Hoy miramos esos campos
entre el virus traicionero,
que vino dejando llantos
sin ver pisar un sendero.
Amarrados al pasado
soñando siempre ligeros,
vemos el rumbo marcado
con gestos mal llevaderos.
Campos que tienen recuerdos
de otros virus asesinos,
donde muchos hombres cuerdos
les amargaron los signos.
Cada siglo con su peste
me lo contaron de niño,
hoy vemos su rumbo agreste
y rompen cualquier cariño.
La epidemia fue dejando
caminos de precipicio,
con sus muertos apilando
sin saber su triste juicio.
Animales que murieron
sin entender las razones,
algunos no comprendieron
muchas raras confusiones.
La Villa de San Martín
con La Perdiz a su lado,
las dos sufrieron el fin
en aquel mundo pasado.
Estas pestes maliciosas
cargadas de malos vientos,
jamás se vieron preciosas
y dejaron sufrimientos.
G X Cantalapiedra.