LA MADRE NATURALEZA SIGUE SU CURSO
La Madre Naturaleza
sigue marcando su rumbo,
es grande su fortaleza
recorriendo todo el mundo.
Cansada de ver desmadres
por los caminos absurdos,
parecen no tener padres
muchos peligros agudos.
Sobran los humos malditos
de las grandes poblaciones,
al ver que no quedan gritos
entre negras sensaciones.
Arboledas arrasadas
por las maquinas sangrantes,
muchas causas mal llevadas
que dejan malos instantes.
Los plásticos son veneno
cuando llegan a los mares,
no existe petróleo bueno
si solo te causan males.
Este virus penitente
que arrolla la primavera,
pudiera ser un doliente
que toda la vida altera.
La Madre Naturaleza
no sabe que preguntarse,
quizá nos marque torpeza
del que llega a complicarse.
Miramos las mascarillas
para remediar problemas,
de muchas gentes sencillas
que respetan los esquemas.
Este virus no perdona
a los humanos crecidos,
el virus corre la zona
para dejarles vencidos.
G X Cantalapiedra.
17 – 6 – 2020.
La Madre Naturaleza
sigue marcando su rumbo,
es grande su fortaleza
recorriendo todo el mundo.
Cansada de ver desmadres
por los caminos absurdos,
parecen no tener padres
muchos peligros agudos.
Sobran los humos malditos
de las grandes poblaciones,
al ver que no quedan gritos
entre negras sensaciones.
Arboledas arrasadas
por las maquinas sangrantes,
muchas causas mal llevadas
que dejan malos instantes.
Los plásticos son veneno
cuando llegan a los mares,
no existe petróleo bueno
si solo te causan males.
Este virus penitente
que arrolla la primavera,
pudiera ser un doliente
que toda la vida altera.
La Madre Naturaleza
no sabe que preguntarse,
quizá nos marque torpeza
del que llega a complicarse.
Miramos las mascarillas
para remediar problemas,
de muchas gentes sencillas
que respetan los esquemas.
Este virus no perdona
a los humanos crecidos,
el virus corre la zona
para dejarles vencidos.
G X Cantalapiedra.
17 – 6 – 2020.