AQUELLOS BURROS Y BURREROS
Por los campos castellanos
donde anduvieron burreros,
hubo gestos tan humanos
que hoy parecen embusteros,
Burros llenos de pesares
con hambre y sin comer piensos,
recorriendo los lugares
en aquellos años tensos.
Aquel burro que entendía
el habla de algún burrero,
en sus orejas sentía
un sueño de aventurero.
Cargando pesos pesados
en verano y en invierno,
sobre sus cascos marcados
llevaba el trabajo eterno.
Aquel mundo de viñedos
que marcaban las jornadas,
los burros con sus enredos
supieron muy bien de aradas.
Cargando con los sarmientos
en sus pesadas albardas,
a veces sufriendo vientos
en las tardes congeladas.
Aguaderas para cargas
con sus cantaras de leche,
jornadas siempre muy largas
sin que su mente se estreche.
Burros que a veces pensaban
en sus penosos calvarios,
y en sus cuadras descansaban
casi siempre solitarios.
Aquellas orejas tiesas
eran su radar andando,
si pasaban horas tensas
a nadie le iban contando.
G X Cantalapiedra.
20 – 5 – 2020.
Por los campos castellanos
donde anduvieron burreros,
hubo gestos tan humanos
que hoy parecen embusteros,
Burros llenos de pesares
con hambre y sin comer piensos,
recorriendo los lugares
en aquellos años tensos.
Aquel burro que entendía
el habla de algún burrero,
en sus orejas sentía
un sueño de aventurero.
Cargando pesos pesados
en verano y en invierno,
sobre sus cascos marcados
llevaba el trabajo eterno.
Aquel mundo de viñedos
que marcaban las jornadas,
los burros con sus enredos
supieron muy bien de aradas.
Cargando con los sarmientos
en sus pesadas albardas,
a veces sufriendo vientos
en las tardes congeladas.
Aguaderas para cargas
con sus cantaras de leche,
jornadas siempre muy largas
sin que su mente se estreche.
Burros que a veces pensaban
en sus penosos calvarios,
y en sus cuadras descansaban
casi siempre solitarios.
Aquellas orejas tiesas
eran su radar andando,
si pasaban horas tensas
a nadie le iban contando.
G X Cantalapiedra.
20 – 5 – 2020.