LA SECA EN SUS OTOÑADAS
La Seca tuvo otoñadas
que brillaban en colores,
en sus sendas admiradas
crecieron frases de amores.
Laderas llenas de verde
con viñedos de testigos,
aquel color que hoy se pierde
le recuerdan mis amigos.
Cuantas ovejas contentas
por ver su buena comida,
las otoñadas son rentas
de alguna senda elegida.
Verdores llenos de vida
en el otoño lluvioso,
alguna flor reprimida
marcó su rumbo dichoso.
Los pinares junto al Duero
dieron luces de esperanza,
en aquel terreno austero
siempre marcaban templanza.
Brisas que dejaban niebla
sobre los verdes eriales,
más ninguna encina tiembla
con los fríos naturales.
La Seca tuvo otoñadas
que fueron muy relucientes,
los pastores y cañadas
siempre estuvieron presentes.
Otoñadas junto al Duero
para sentir su relente,
ciertos días bajo cero
eran la cruz penitente.
Otoñadas de pinares
entre pinos piñoneros,
donde se sienten andares
con ritmos aventureros.
G X Cantalapiedra.
La Seca tuvo otoñadas
que brillaban en colores,
en sus sendas admiradas
crecieron frases de amores.
Laderas llenas de verde
con viñedos de testigos,
aquel color que hoy se pierde
le recuerdan mis amigos.
Cuantas ovejas contentas
por ver su buena comida,
las otoñadas son rentas
de alguna senda elegida.
Verdores llenos de vida
en el otoño lluvioso,
alguna flor reprimida
marcó su rumbo dichoso.
Los pinares junto al Duero
dieron luces de esperanza,
en aquel terreno austero
siempre marcaban templanza.
Brisas que dejaban niebla
sobre los verdes eriales,
más ninguna encina tiembla
con los fríos naturales.
La Seca tuvo otoñadas
que fueron muy relucientes,
los pastores y cañadas
siempre estuvieron presentes.
Otoñadas junto al Duero
para sentir su relente,
ciertos días bajo cero
eran la cruz penitente.
Otoñadas de pinares
entre pinos piñoneros,
donde se sienten andares
con ritmos aventureros.
G X Cantalapiedra.