LLUVIA SOBRE LOS CAMPOS LASECANOS
La Poza de La Veguilla
es un camino marcado,
ayer fue la maravilla
de dar agua aquel ganado.
El Lavajo Vascarlón
tuvo sus aguas sin penas,
y La Poza de Los Lobos
nunca quiso las cadenas.
El Lavajo Cantarranas
es historia del pasado,
brillaba por las mañanas
con un reflejo dorado.
Lavajo del Cementerio
entre cipreses crecidos,
en aquel tiempo tan serio
tuvo momentos erguidos.
Lavajo de la Bodega
con olores tenebrosos,
cuando el resplandor te ciega
vives ratos no dichosos.
Lavajos que se llenaban
con las lluvias del invierno,
y las gentes los cuidaban
pensando en calor de infierno.
Lasecanos con lavajos
que miraban sus viñedos,
sendas llenas de trabajos
entre sarmientos y enredos.
La lluvia viene aflorando
en estas fechas de marzo,
al tiempo que va dejando
sus brotes sin darles plazo.
Desde el Camino Los Perros
sin olvidar el Infierno,
La Seca piensa en encierros
al terminar el invierno.
G X Cantalapiedra.
La Poza de La Veguilla
es un camino marcado,
ayer fue la maravilla
de dar agua aquel ganado.
El Lavajo Vascarlón
tuvo sus aguas sin penas,
y La Poza de Los Lobos
nunca quiso las cadenas.
El Lavajo Cantarranas
es historia del pasado,
brillaba por las mañanas
con un reflejo dorado.
Lavajo del Cementerio
entre cipreses crecidos,
en aquel tiempo tan serio
tuvo momentos erguidos.
Lavajo de la Bodega
con olores tenebrosos,
cuando el resplandor te ciega
vives ratos no dichosos.
Lavajos que se llenaban
con las lluvias del invierno,
y las gentes los cuidaban
pensando en calor de infierno.
Lasecanos con lavajos
que miraban sus viñedos,
sendas llenas de trabajos
entre sarmientos y enredos.
La lluvia viene aflorando
en estas fechas de marzo,
al tiempo que va dejando
sus brotes sin darles plazo.
Desde el Camino Los Perros
sin olvidar el Infierno,
La Seca piensa en encierros
al terminar el invierno.
G X Cantalapiedra.