SE MARCHARON HACIA VASCONGADAS
En aquellas fechas de septiembre, del año 1953, en aquella Villa de la Profunda Castilla, el trabajo era una consigna, para poder vivir dignamente, y en aquellas fechas del fin de verano, el trabajo escaseaba, por eso muchos de los hombres jóvenes, de aquella época, tuvieron que elegir el camino de la emigración forzosa, fueron años y meses de pesimismo, los barrios y calles obreras, se daban cuenta de su miseria, y el único camino que tenían, era trabajar en la Renfe, en sus reparaciones de vías, teniendo que madrugar muchísimo, y desplazarte a muchos kilómetros de distancia, cuando ese trabajo existía, que no siempre se podía encontrar, y otra mala solución era las obras de la carretera, Valladolid, Medina del Campo, que de vez en cuando, se acordaban de echar andar, esto siempre que el ministerio de trabajo, daba salida a ciertos planes, por eso fueron muchos los hombres que se fueron a trabajar donde les ofrecían un puesto de trabajo, para poder vivir con el salario dignamente, así y todo fueron criticados, por volver a su tierra con reloj de pulsera y otros con gabardina nueva. Aunque ese estilo de vida que ellos propagaban, daban salida a muchas situaciones críticas. En la zona del Nervión, y sobre todo en Baracaldo, se domiciliaron muchas personas, procedentes de está Castilla Profunda. Que dieron un nuevo camino a sus hijos, ya que algunos pudieron estudiar, y ser personas mucho más preparadas que sus padres, ya que la mayoría solo tenían estudios en el colegio de aquella Villa castellana, donde apenas pasaban, de saber escribir malamente, y las cuatro reglas, ya que algunos de estos hombres, no tuvieron la oportunidad económica, para poder ir al colegio, y tan solo desde niños, fueron zagales y aprendices de algún oficio, para poder llevar algún dinero a sus casas, sin entender lo que en el futuro, les podía estar esperando, Vascongadas, Barcelona y Madrid, fueron aquellos destinos primeros, luego más tarde Valladolid y otros lugares, les dieron cobijo, donde empezaron a vivir una nueva vida, sin tener que olvidarse de sus raíces. Fueron años duros y trabajados, algunos tuvieron que vivir en barracones o chabolas, para poder seguir adelante, pero la mayoría fueron conscientes del paso dado, y supieron adaptarse a su situación personal. Las lágrimas se las trataban de ocultar, sin decir sus sufrimientos, y aunque algunos tuvieran la suerte de cara, digamos que los principios, de casi todos, fueron bastante duros, al encontrarte en una nueva situación, de ciudad ó lugar donde digamos que casi nadie te conocía, y siempre andando con el cuidado, de no caer en nada raro, que te pudiera complicar la vida. Anoche escuche en televisión un programa, dedicado a Ángel Nieto, que descanse en paz, y el mismo comentaba sus principios, en Barcelona, cómo estaba viviendo y durmiendo, a casi nadie le hubiera gustado ocupar su puesto, en aquellos momentos, que según el describía, debieron de ser muy duros, aunque el mismo comentaba, su soledad y su silencio, sin contar a sus familiares más directos, cómo era en aquel momento su vida diaria, y que lo mismo hubo algunos emigrantes forzosos, que pasaron por ciertos momentos críticos, unos de salud, y otros de poder económico, teniendo que adaptarse, a muchas situaciones críticas, donde demostraron la mayoría, ser personas responsables. Cuando en La Castilla Profunda, se encuentran estas personas ya mayores, se comentan sus historias, algunas muy duras, y otras personas tratan de ocultar aquellos días duros de su inmigración. Muchos de aquellos hombres y mujeres, ya dejaron esta vida, y se encuentran entre los dos lugares, quizá hechos ceniza, ellos pensaron en su momento, que su vida pertenecía a esas dos tierras, la vasca y la castellana, y que en una tenían sus raíces, y en la otra vivían sus hijos y nietos, allí nacidos, y con el pensamiento en ser los nuevos vascos. Los apellidos se han cruzado, y es muy normal hoy en día, el escuchar apellidos mezclados, fruto de esas inmigraciones y emigraciones, hacia diferentes partes del mundo. G X Cantalapiedra.
En aquellas fechas de septiembre, del año 1953, en aquella Villa de la Profunda Castilla, el trabajo era una consigna, para poder vivir dignamente, y en aquellas fechas del fin de verano, el trabajo escaseaba, por eso muchos de los hombres jóvenes, de aquella época, tuvieron que elegir el camino de la emigración forzosa, fueron años y meses de pesimismo, los barrios y calles obreras, se daban cuenta de su miseria, y el único camino que tenían, era trabajar en la Renfe, en sus reparaciones de vías, teniendo que madrugar muchísimo, y desplazarte a muchos kilómetros de distancia, cuando ese trabajo existía, que no siempre se podía encontrar, y otra mala solución era las obras de la carretera, Valladolid, Medina del Campo, que de vez en cuando, se acordaban de echar andar, esto siempre que el ministerio de trabajo, daba salida a ciertos planes, por eso fueron muchos los hombres que se fueron a trabajar donde les ofrecían un puesto de trabajo, para poder vivir con el salario dignamente, así y todo fueron criticados, por volver a su tierra con reloj de pulsera y otros con gabardina nueva. Aunque ese estilo de vida que ellos propagaban, daban salida a muchas situaciones críticas. En la zona del Nervión, y sobre todo en Baracaldo, se domiciliaron muchas personas, procedentes de está Castilla Profunda. Que dieron un nuevo camino a sus hijos, ya que algunos pudieron estudiar, y ser personas mucho más preparadas que sus padres, ya que la mayoría solo tenían estudios en el colegio de aquella Villa castellana, donde apenas pasaban, de saber escribir malamente, y las cuatro reglas, ya que algunos de estos hombres, no tuvieron la oportunidad económica, para poder ir al colegio, y tan solo desde niños, fueron zagales y aprendices de algún oficio, para poder llevar algún dinero a sus casas, sin entender lo que en el futuro, les podía estar esperando, Vascongadas, Barcelona y Madrid, fueron aquellos destinos primeros, luego más tarde Valladolid y otros lugares, les dieron cobijo, donde empezaron a vivir una nueva vida, sin tener que olvidarse de sus raíces. Fueron años duros y trabajados, algunos tuvieron que vivir en barracones o chabolas, para poder seguir adelante, pero la mayoría fueron conscientes del paso dado, y supieron adaptarse a su situación personal. Las lágrimas se las trataban de ocultar, sin decir sus sufrimientos, y aunque algunos tuvieran la suerte de cara, digamos que los principios, de casi todos, fueron bastante duros, al encontrarte en una nueva situación, de ciudad ó lugar donde digamos que casi nadie te conocía, y siempre andando con el cuidado, de no caer en nada raro, que te pudiera complicar la vida. Anoche escuche en televisión un programa, dedicado a Ángel Nieto, que descanse en paz, y el mismo comentaba sus principios, en Barcelona, cómo estaba viviendo y durmiendo, a casi nadie le hubiera gustado ocupar su puesto, en aquellos momentos, que según el describía, debieron de ser muy duros, aunque el mismo comentaba, su soledad y su silencio, sin contar a sus familiares más directos, cómo era en aquel momento su vida diaria, y que lo mismo hubo algunos emigrantes forzosos, que pasaron por ciertos momentos críticos, unos de salud, y otros de poder económico, teniendo que adaptarse, a muchas situaciones críticas, donde demostraron la mayoría, ser personas responsables. Cuando en La Castilla Profunda, se encuentran estas personas ya mayores, se comentan sus historias, algunas muy duras, y otras personas tratan de ocultar aquellos días duros de su inmigración. Muchos de aquellos hombres y mujeres, ya dejaron esta vida, y se encuentran entre los dos lugares, quizá hechos ceniza, ellos pensaron en su momento, que su vida pertenecía a esas dos tierras, la vasca y la castellana, y que en una tenían sus raíces, y en la otra vivían sus hijos y nietos, allí nacidos, y con el pensamiento en ser los nuevos vascos. Los apellidos se han cruzado, y es muy normal hoy en día, el escuchar apellidos mezclados, fruto de esas inmigraciones y emigraciones, hacia diferentes partes del mundo. G X Cantalapiedra.