LA SECA, SIN CONFUNDIR SUS RAÍCES
Entre brisas de pinares
y poderosas encinas,
La Seca tiene lugares
que hacen alegres sus cimas.
Montes que fueron talados
para levantar la villa,
con senderos encantados
que uso la gente sencilla.
Caminos que van al monte
sin explicar sus motivos,
otros fueron el resorte
de bonitos adjetivos.
La Seca tiene cañadas
cargadas de tradiciones,
fechas que fueron borradas
con sombras de maldiciones.
Lavajos medio perdidos
en sus campos de viñedos,
nombres que fueron erguidos
sin diferencias de credos.
La Seca como testigo
de un ayer con mil desgracias,
que sufriendo algún castigo
no tuvo tristezas lacias.
Entre brisas tenebrosas
de sus nieblas ambientales,
se viven horas dichosas
que siempre serán normales.
La Seca marcó su tala
haciendo sombra a Medina,
en aquel tiempo de gala
el vino la hizo divina.
La Seca como destino
de un pasado de leyenda,
tierra de pan y de vino
con alguna buena senda.
G X Cantalapiedra.
Entre brisas de pinares
y poderosas encinas,
La Seca tiene lugares
que hacen alegres sus cimas.
Montes que fueron talados
para levantar la villa,
con senderos encantados
que uso la gente sencilla.
Caminos que van al monte
sin explicar sus motivos,
otros fueron el resorte
de bonitos adjetivos.
La Seca tiene cañadas
cargadas de tradiciones,
fechas que fueron borradas
con sombras de maldiciones.
Lavajos medio perdidos
en sus campos de viñedos,
nombres que fueron erguidos
sin diferencias de credos.
La Seca como testigo
de un ayer con mil desgracias,
que sufriendo algún castigo
no tuvo tristezas lacias.
Entre brisas tenebrosas
de sus nieblas ambientales,
se viven horas dichosas
que siempre serán normales.
La Seca marcó su tala
haciendo sombra a Medina,
en aquel tiempo de gala
el vino la hizo divina.
La Seca como destino
de un pasado de leyenda,
tierra de pan y de vino
con alguna buena senda.
G X Cantalapiedra.